El gato del gurú

 
Anthony de Mello nació en Bombay (India) en 1931, donde se formó como sacerdote jesuita, escribió su primer libro sobre ejercicios espirituales y abrió un centro sobre orientación pastoral en Lonavla.

De mentalidad abierta, inquieta y casi revolucionaria, prosiguió el enriquecimiento de su propia espiritualidad con lo que las enseñanzas de diversas tradiciones orientales podían aportarle. Cuentos sufíes, reflexiones zen, leyendas indias, etc.

Del despertar y aprender de estas enseñanzas nacieron varios de sus libros que son recopilaciones de cuentos y relatos -todos ellos muy breves y de corte paradójico-, dirigidos a provocar el despertar de la conciencia.

Falleció el 2 de junio de 1987 en Nueva York.

El canto del pájaro fue el primer libro de esta serie de relatos que escribió y quiero compartir El gato del gurú que me resulta excelente:



Cuando, cada tarde, se sentaba el gurú para las prácticas del culto, siempre andaba por allí el gato del ashram distrayendo a los fieles. De manera que ordenó el gurú que ataran al gato durante el culto de la tarde.

Mucho después de haber muerto el gurú, seguían atando al gato durante el referido culto. Y cuando el gato murió, llevaron otro gato al ashram para poder atarlo durante el culto vespertino.

Siglos más tarde, los discípulos del gurú escribieron doctos tratados acerca del importante papel que desempeña el gato en la realización del culto como es debido.


Para más información visita su sitio web: deMello.org

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12 de octubre, nada que festejar


El Descubrimiento: El 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe.

En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó.

Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente.

Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.

Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar ( "que deprendan fablar" ). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental ( "mentally retarded" ) porque no hablaba correctamente la lengua castellana.

Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.

El Paraguay habla guaraní. Un caso único en la historia universal: la lengua de los indios, lengua de los vencidos, es el idioma nacional unánime. Y sin embargo, la mayoría de los paraguayos opina, según las encuestas, que quienes no entienden español son como animales.

De cada dos peruanos, uno es indio, y la Constitución de Perú dice que el quechua es un idioma tan oficial como el español. La Constitución lo dice, pero la realidad no lo oye. El Perú trata a los indios como África del Sur trata a los negros. El español es el único idioma que se enseña en las escuelas y el único que entienden los jueces y los policías y los funcionarios. (El español no es el único idioma de la televisión, porque la televisión también habla inglés.) Hace cinco años, los funcionarios del Registro Civil de las Personas, en la ciudad de Buenos Aires, se negaron a inscribir el nacimiento de un niño. Los padres, indígenas de la provincia de Jujuy, querían que su hijo se llamara Qori Wamancha, un nombre de su lengua. El Registro argentino no lo aceptó por ser nombre extranjero.

Los indios de las Américas viven exiliados en su propia tierra. El lenguaje no es una señal de identidad, sino una marca de maldición. No los distingue: los delata. Cuando un indio renuncia a su lengua, empieza a civilizarse. ¿Empieza a civilizarse o empieza a suicidarse?

Cuando yo era niño, en las escuelas del Uruguay nos enseñaban que el país se había salvado del problema indígena gracias a los generales que en el siglo pasado exterminaron a los últimos charrúas.

El problema indígena: los primeros americanos, los verdaderos descubridores de América, son un problema. Y para que el problema deje de ser un problema, es preciso que los indios dejen de ser indios. Borrarlos del mapa o borrarles el alma, aniquilarlos o asimilarlos: el genocidio o el otrocidio.

En diciembre de 1976, el ministro del Interior del Brasil anunció, triunfal, que el problema indígena quedará completamente resuelto al final del siglo veinte: todos los indios estarán, para entonces, debidamente integrados a la sociedad brasileña, y ya no serán indios.

El ministro explicó que el organismo oficialmente destinado a su protección (FUNAI, Fundacao Nacional do Indio) se encargará de civilizarlos, o sea: se encargará de desaparecerlos. Las balas, la dinamita, las ofrendas de comida envenenada, la contaminación de los ríos, la devastación de los bosques y la difusión de virus y bacterias desconocidos por los indios, han acompañado la invasión de la Amazonia por las empresas ansiosas de minerales y madera y todo lo demás.

Pero la larga y feroz embestida no ha bastado. La domesticación de los indios sobrevivientes, que los rescata de la barbarie, es también un arma imprescindible para despejar de obstáculos el camino de la conquista.

Matar al indio y salvar al hombre, aconsejaba el piadoso coronel norteamericano Henry Pratt. Y muchos años después, el novelista peruano Mario Vargas Llosa explica que no hay más remedio que modernizar a los indios, aunque haya que sacrificar sus culturas, para salvarlos del hambre y la miseria.

La salvación condena a los indios a trabajar de sol a sol en minas y plantaciones, a cambio de jornales que no alcanzan para comprar una lata de comida para perros. Salvar a los indios también consiste en romper sus refugios comunitarios y arrojarlos a las canteras de mano de obra barata en la violenta intemperie de las ciudades, donde cambian de lengua y de nombre y de vestido y terminan siendo mendigos y borrachos y putas de burdel.

O salvar a los indios consiste en ponerles uniforme y mandarlos, fusil al hombro, a matar a otros indios o a morir defendiendo al sistema que los niega. Al fin y al cabo, los indios son buena carne de cañón: de los 25 mil indios norteamericanos enviados a la segunda guerra mundial, murieron 10 mil.

El 16 de diciembre de 1492, Colón lo había anunciado en su diario: los indios sirven para les mandar y les hacer trabajar, sembrar y hacer todo lo que fuere menester y que hagan villas y se enseñen a andar vestidos y a nuestras costumbres. Secuestro de los brazos, robo del alma: para nombrar esta operación, en toda América se usa, desde los tiempos coloniales, el verbo reducir. El indio salvado es el indio reducido. Se reduce hasta desaparecer: vaciado de sí, es un no-indio, y es nadie.

El shamán de los indios chamacocos, de Paraguay, canta a las estrellas, a las arañas y a la loca Totila, que deambula por los bosques y llora. Y canta lo que le cuenta el martín pescador:

-No sufras hambre, no sufras sed. Súbete a mis alas y comeremos peces del río y beberemos el viento.

Y canta lo que le cuenta la neblina:

-Vengo a cortar la helada, para que tu pueblo no sufra frío.

Y canta lo que le cuentan los caballos del cielo:

-Ensíllanos y vamos en busca de la lluvia.

Pero los misioneros de una secta evangélica han obligado al chamán a dejar sus plumas y sus sonajas y sus cánticos, por ser cosas del Diablo; y él ya no puede curar las mordeduras de víboras, ni traer la lluvia en tiempos de sequía, ni volar sobre la tierra para cantar lo que ve. En una entrevista con Ticio Escobar, el shamán dice: Dejo de cantar y me enfermo. Mis sueños no saben adónde ir y me atormentan. Estoy viejo, estoy lastimado. Al final, ¿de qué me sirve renegar de lo mío?

El shamán lo dice en 1986. En 1614, el arzobispo de Lima había mandado quemar todas las quenas y demas instrumentos de música de los indios, y había prohibido todas sus danzas y cantos y ceremonias para que el demonio no pueda continuar ejerciendo sus engaños. Y en 1625, el oidor de la Real Audiencia de Guatemala había prohibido las danzas y cantos y ceremonias de los indios, bajo pena de cien azotes, porque en ellas tienen pacto con los demonios.

Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo.

El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:

-Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: "Cierren los ojos y recen". Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.

Los doctores del Estado moderno, en cambio, prefieren la coartada de la ilustración: para salvarlos de las tinieblas, hay que civilizar a los bárbaros ignorantes. Antes y ahora, el racismo convierte al despojo colonial en un acto de justicia. El colonizado es un sub-hombre, capaz de superstición pero incapaz de religión, capaz de folclore pero incapaz de cultura: el sub-hombre merece trato subhumano, y su escaso valor corresponde al bajo precio de los frutos de su trabajo. El racismo legitima la rapiña colonial y neocolonial, todo a lo largo de los siglos y de los diversos niveles de sus humillaciones sucesivas.

América Latina trata a sus indios como las grandes potencias tratan a América Latina.

Gabriel René-Moreno fue el más prestigioso historiador boliviano del siglo pasado. Una de las universidades de Bolivia lleva su nombre en nuestros días. Este prócer de la cultura nacional creía que los indios son asnos, que generan mulos cuando se cruzan con la raza blanca. Él había pesado el cerebro indígena y el cerebro mestizo, que según su balanza pesaban entre cinco, siete y diez onzas menos que el cerebro de raza blanca, y por tanto los consideraba celularmente incapaces de concebir la libertad republicana.

El peruano Ricardo Palma, contemporáneo y colega de Gabriel René-Moreno, escribió que los indios son una raza abyecta y degenerada. Y el argentino Domingo Faustino Sarmiento elogiaba así la larga lucha de los indios araucanos por su libertad: Son más indómitos, lo que quiere decir: animales más reacios, menos aptos para la Civilización y la asimilación europea.

El más feroz racismo de la historia latinoamericana se encuentra en las palabras de los intelectuales más célebres y celebrados de fines del siglo diecinueve y en los actos de los políticos liberales que fundaron el Estado moderno. A veces, ellos eran indios de origen, como Porfirio Díaz, autor de la modernización capitalista de México, que prohibió a los indios caminar por las calles principales y sentarse en las plazas públicas si no cambiaban los calzones de algodón por el pantalón europeo y los huaraches por zapatos.

Eran los tiempos de la articulación al mercado mundial regido por el Imperio Británico, y el desprecio científico por los indios otorgaba impunidad al robo de sus tierras y de sus brazos.

El mercado exigía café, pongamos el caso, y el café exigía más tierras y más brazos. Entonces, pongamos por caso, el presidente liberal de Guatemala, Justo Rufino Barrios, hombre de progreso, restablecía el trabajo forzado de la época colonial y regalaba a sus amigos tierras de indios y peones indios en cantidad.

El racismo se expresa con más ciega ferocidad en países como Guatemala, donde los indios siguen siendo porfiada mayoría a pesar de las frecuentes oleadas exterminadoras.

En nuestros días, no hay mano de obra peor pagada: los indios mayas reciben 65 centavos de dólar por cortar un quintal de café o de algodón o una tonelada de caña. Los indios no pueden ni plantar maíz sin permiso militar y no pueden moverse sin permiso de trabajo. El ejército organiza el reclutamiento masivo de brazos para las siembras y cosechas de exportación. En las plantaciones, se usan pesticidas cincuenta veces más tóxicos que el máximo tolerable; la leche de las madres es la más contaminada del mundo occidental. Rigoberta Menchú: su hermano menor, Felipe, y su mejor amiga, María, murieron en la infancia, por causa de los pesticidas rociados desde las avionetas. Felipe murió trabajando en el café. María, en el algodón. A machete y bala, el ejército acabó después con todo el resto de la familia de Rigoberta y con todos los demás miembros de su comunidad. Ella sobrevivió para contarlo.

Con alegre impunidad, se reconoce oficialmente que han sido borradas del mapa 440 aldeas indígenas entre 1981 y 1983, a lo largo de una campaña de aniquilación más extensa, que asesinó o desapareció a muchos miles de hombres y de mujeres. La limpieza de la sierra, plan de tierra arrasada, cobró también las vidas de una incontable cantidad de niños. Los militares guatemaltecos tienen la certeza de que el virus de la rebelión se transmite por los genes.

Una raza inferior, condenada al vicio y a la holgazanería, incapaz de orden y progreso, ¿merece mejor suerte? La violencia institucional, el terrorismo de Estado, se ocupa de despejar las dudas. Los conquistadores ya no usan caparazones de hierro, sino que visten uniformes de la guerra de Vietnam. Y no tienen piel blanca: son mestizos avergonzados de su sangre o indios enrolados a la fuerza y obligados a cometer crímenes que los suicidan. Guatemala desprecia a los indios, Guatemala se autodesprecia.

Esta raza inferior había descubierto la cifra cero, mil años antes de que los matemáticos europeos supieran que existía. Y habían conocido la edad del universo, con asombrosa precisión, mil años antes que los astrónomos de nuestro tiempo.

Los mayas siguen siendo viajeros del tiempo: ¿Qué es un hombre en el camino? Tiempo.

Ellos ignoraban que el tiempo es dinero, como nos reveló Henry Ford. El tiempo, fundador del espacio, les parece sagrado, como sagrados son su hija, la tierra, y su hijo, el ser humano: como la tierra, como la gente, el tiempo no se puede comprar ni vender. La Civilización sigue haciendo lo posible por sacarlos del error.

¿Civilización? La historia cambia según la voz que la cuenta. En América, en Europa o en cualquier otra parte. Lo que para los romanos fue la invasión de los bárbaros, para los alemanes fue la emigración al sur.

No es la voz de los indios la que ha contado, hasta ahora, la historia de América. En las vísperas de la conquista española, un profeta maya, que fue boca de los dioses, había anunciado: Al terminar la codicia, se desatará la cara, se desatarán las manos, se desatarán los pies del mundo. Y cuando se desate la boca, ¿qué dirá? ¿Qué dirá la otra voz, la jamás escuchada? Desde el punto de vista de los vencedores, que hasta ahora ha sido el punto de vista único, las costumbres de los indios han confirmado siempre su posesión demoníaca o su inferioridad biológica. Así fue desde los primeros tiempos de la vida colonial:

¿Se suicidan los indios de las islas del mar Caribe, por negarse al trabajo esclavo? Porque son holgazanes.

¿Andan desnudos, como si todo el cuerpo fuera cara? Porque los salvajes no tienen vergüenza.

¿Ignoran el derecho de propiedad, y comparten todo, y carecen de afán de riqueza? Porque son más parientes del mono que del hombre.

¿Se bañan con sospechosa frecuencia? Porque se parecen a los herejes de la secta de Mahoma, que bien arden en los fuegos de la Inquisición.

¿Jamás golpean a los niños, y los dejan andar libres? Porque son incapaces de castigo ni doctrina.

¿Creen en los sueños, y obedecen a sus voces? Por influencia de Satán o por pura estupidez.

¿Comen cuando tienen hambre, y no cuando es hora de comer? Porque son incapaces de dominar sus instintos.

¿Aman cuando sienten deseo? Porque el demonio los induce a repetir el pecado original.

¿Es libre la homosexualidad? ¿La virginidad no tiene importancia alguna? Porque viven en la antesala del infierno.

En 1523, el cacique Nicaragua preguntó a los conquistadores:

-Y al rey de ustedes, ¿quién lo eligió?

El cacique había sido elegido por los ancianos de las comunidades. ¿Había sido el rey de Castilla elegido por los ancianos de sus comunidades? La América precilombina era vasta y diversa, y contenía modos de democracia que Europa no supo ver, y que el mundo ignora todavía. Reducir la realidad indígena americana al despotismo de los emperadores incas, o a las prácticas sanguinarias de la dinastía azteca, equivale a reducir la realidad de la Europa renacentista a la tiranía de sus monarcas o a las siniestras ceremonias de la Inquisición.

En la tradición guaraní, por ejemplo, los caciques se eligen en asambleas de hombres y mujeres -y las asambleas los destituyen si no cumplen el mandato colectivo. En la tradición iroquesa, hombres y mujeres gobiernan en pie de igualdad. Los jefes son hombres; pero son las mujeres quienes los ponen y deponen y ellas tienen poder de decisión, desde el Consejo de Matronas, sobre muchos asuntos fundamentales de la confederación entera. Allá por el año 1600, cuando los hombres iroqueses se lanzaron a guerrear por su cuenta, las mujeres hicieron huelga de amores. Y al poco tiempo los hombres, obligados a dormir solos, se sometieron al gobierno compartido.

En 1919, el jefe militar de Panamá en las islas de San Blas, anunció su triunfo:

-Las indias kunas ya no vestirán molas, sino vestidos civilizados.

Y anunció que las indias nunca se pintarían la nariz sino las mejillas, como debe ser, y que nunca más llevarían aros en la nariz, sino en las orejas. Como debe ser.

Setenta años después de aquel canto de gallo, las indias kunas de nuestros días siguen luciendo sus aros de oro en la nariz pintada, y siguen vistiendo sus molas, hechas de muchas telas de colores que se cruzan con siempre asombrosa capacidad de imaginación y de belleza: visten sus molas en la vida y con ella se hunden en la tierra, cuando llega la muerte.

En 1989, en vísperas de la invasión norteamericana, el general Manuel Noriega aseguró que Panamá era un país respetuosos de los derechos humanos:

-No somos una tribu -aseguró el general.

Las técnicas arcaicas, en manos de las comunidades, habían hecho fértiles los desiertos en la cordillera de los Andes. Las tecnologías modernas, en manos del latifundio privado de exportación, están convirtiendo en desiertos las tierras fértiles en los Andes y en todas partes.

Resultaría absurdo retroceder cinco siglos en las técnicas de producción; pero no menos absurdo es ignorar las catástrofes de un sistema que exprime a los hombres y arrasa los bosques y viola la tierra y envenena los ríos para arrancar la mayor ganancia en el plazo menor. ¿No es absurdo sacrificar a la naturaleza y a la gente en los altares del mercado internacional? En ese absurdo vivimos; y lo aceptamos como si fuera nuestro único destino posible.

Las llamadas culturas primitivas resultan todavía peligrosas porque no han perdido el sentido común. Sentido común es también, por extensión natural, sentido comunitario. Si pertenece a todos el aire, ¿por qué ha de tener dueño la tierra? Si desde la tierra venimos, y hacia la tierra vamos, ¿acaso no nos mata cualquier crimen que contra la tierra se comete? La tierra es cuna y sepultura, madre y compañera. Se le ofrece el primer trago y el primer bocado; se le da descanso, se la protege de la erosión.

El sistema desprecia lo que ignora, porque ignora lo que teme conocer. El racismo es también una máscara del miedo.

¿Qué sabemos de las culturas indígenas? Lo que nos han contado las películas del Far West. Y de las culturas africanas, ¿qué sabemos? Lo que nos ha contado el profesor Tarzán, que nunca estuvo.

Dice un poeta del interior de Bahía: Primero me robaron del África. Después robaron el África de mí.

La memoria de América ha sido mutilada por el racismo. Seguimos actuando como si fuéramos hijos de Europa, y de nadie más.

A fines del siglo pasado, un médico inglés, John Down, identificó el síndrome que hoy lleva su nombre. Él creyó que la alteración de los cromosomas implicaba un regreso a las razas inferiores, que generaba mongolian idiots, negroid idiots y aztec idiots.

Simultáneamente, un médico italiano, Cesare Lombrosos, atribuyó al criminal nato los rasgos físicos de los negros y de los indios.

Por entonces, cobró base científica la sospecha de que los indios y los negros son proclives, por naturaleza, al crimen y a la debilidad mental. Los indios y los negros, tradicionales instrumentos de trabajo, vienen siendo también desde entonces, objetos de ciencia.

En la misma época de Lombroso y Down, un médico brasileño, Raimundo Nina Rodrigues, se puso a estudiar el problema negro. Nina Rodrigues, que era mulato, llegó a la conclusión de que la mezcla de sangres perpetúa los caracteres de las razas inferiores, y que por tanto la raza negra en el Brasil ha de constituir siempre uno de los factores de nuestra inferioridad como pueblo. Este médico psiquiatra fue el primer investigador de la cultura brasileña de origen africano. La estudió como caso clínico: las religiones negras, como patología; los trances, como manifestaciones de histeria.

Poco después, un médico argentino, el socialista José Ingenieros, escribió que los negros, oprobiosa escoria de la raza humana, están más próximos de los monos antropoides que de los blancos civilizados. Y para demostrar su irremediable inferioridad, Ingenieros comprobaba: Los negros no tienen ideas religiosas.

En realidad, las ideas religiosas habían atravesado la mar, junto a los esclavos, en los navíos negreros. Una prueba de obstinación de la dignidad humana: a las costas americanas solamente llegaron los dioses del amor y de la guerra. En cambio, los dioses de la fecundidad, que hubieran multiplicado las cosechas y los esclavos del amo, se cayeron al agua.

Los dioses peleones y enamorados que completaron la travesía, tuvieron que disfrazarse de santos blancos, para sobrevivir y ayudar a sobrevivir a los millones de hombres y mujeres violentamente arrancados del África y vendidos como cosas. Ogum, dios del hierro, se hizo pasar por san Jorge o san Antonio o san Miguel, Shangó, con todos sus truenos y sus fuegos, se convirtió en santa Bárbara. Obatalá fue Jesucristo y Oshún, la divinidad de las agus dulces, fue la Virgen de la Candelaria...

Dioses prohibidos. En las colonias españolas y portuguesas y en todas ls demás: en las islas inglesas del Caribe, después de la abolición de la esclavitud se siguió prohibiendo tocar tambores o sonar vientos al modo africano, y se siguió penando con cárcel la simple tenencia de una imagen de cualquier dios africano. Dioses prohibidos, porque peligrosamente exaltan las pasiones humanas, y en ellas encarnan. Friedrich Nietzsche dijo una vez:

-Yo sólo podría creer en un dios que sepa danzar.

Como José Ingenieros, Nietzsche no conocía a los dioses africanos. Si los hubiera conocido, quizá hubiera creído en ellos. Y quizá hubiera cambiado algunas de sus ideas. José Ingenieros, quién sabe.

La piel oscura delata incorregibles defectos de fábrica. Así, la tremenda desigualdad social, que es también racial, encuentra su coartada en las taras hereditarias.Lo había observado Humboldt hace doscientos años, y en toda América sigue siendo así: la pirámide de las clases sociales es oscura en la base y clara en la cúspide. En el Brasil, por ejemplo, la democracia raciasl consiste en que los más blancos están arriba y los más negros abajo. James Baldwin, sobre los negros en Estados Unidos:

-Cuando dejamos Mississipi y vinimos al Norte, no encontramos la libertad.

Encontramos los peores lugares en el mercado de trabajo; y en ellos estamos todavía.

Un indio del Norte argentino, Asunción Ontíveros Yulquila, evoca hoy el trauma que marcó su infancia:

-Las personas buenas y lindas eran las que se parecían a Jesús y a la Virgen.

Pero mi padre y mi madre no se parecían para nada a las imágenes de Jesús y la Virgen María que yo veía en la iglesia de Abra Pampa.

La cara propia es un error de la naturaleza. La cultura propia, una prueba de ignorancia o una culpa que expiar. Civilizar es corregir.

El fatalismo biológico, estigma de las razas inferiores congénitmente condenadas a la indolencia y a la violencia y a la miseria, no sólo nos impide ver las causas reales de nuestra desventura histórica. Además, el racismo nos impide conocer, o reconocer, ciertos valores fundamentales que las culturas despreciadas han podido milagrosamente perpetuar y que en ellas encarnan todavía, mal que bien, a pesar de los siglos de persecución, humillación y degradación. Esos valores fundamentales no son objetos de museo. Son factores de historia, imprescindibles para nuestra imprescindible invención de una América sin mandones ni mandados. Esos valores acusan al sistema que los niega.

Hace algun tiempo, el sacerdote español Ignacio Ellacuría me dijo que le resultaba absurdo eso del Descubrimiento de América. El opresor es incapaz de descubrir, me dijo:

-Es el oprimido el que descubre al opresor.

Él creía que el opresor ni siquiera puede descubrirse a sí mismo. La verdadera realidad del opresor sólo se puede ver desde el oprimido.

Ignacio Ellacuría fue acribillado a balazos, por creer en esa imperdonable capacidad de revelación y por compartir los riesgos de la fe en su poder de profecía.

¿Lo asesinaron los militares de El Salvador, o lo asesinó un sistema que no puede tolerar la mirada que lo delata?


Eduardo Galeano.

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U.A.P.S.G - G.E.F.A.I.


Los quiero invitar al sitio oficial del grupo G.E.F.A.I. (o U.A.P.S.G. en inglés), iniciativa del Lic. Milton W. Hourcade para conformar un grupo constituído por personas interesadas en estudiar los Fenómenos Aéreos Inusuales, el cual integro desde su fundación.

Comparto una síntesis de su presentación:

Se define a los Fenómenos Aéreos Inusuales, como aquellos que en primera instancia no encajan entre los fenómenos naturales científicamente conocidos, y cuyas características intrínsecas ameritan un estudio especializado, en procura de su ulterior reconocimiento por la ciencia.

El Grupo considerará particularmente los Fenómenos Luminosos Anómalos y sus características, y tendrá especialmente en cuenta las observaciones, registros y estudios efectuados en lugares como Hessdalen, Noruega, y en otras zonas geográficas.

Se procurará estar al tanto de las últimas tecnologías en aeronáutica y astronáutica para evitar confundir los Fenómenos Aéreos Inusuales, de los productos de dichas tecnologías.

Asimismo, sus integrantes aunarán esfuerzos por estar al tanto e intercambiar información acerca de las más recientes teorías en el campo de la Física, para lo cual se mantendrá contactos internacionales con eruditos en el tema.

Para más información, visiten: http://www.uapsg.com

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Cómo ser un buen líder

Algunas personas piensan que los líderes nacen, mientras que otras consideran que se hacen. Tal vez todas tengan parte de razón, pero lo cierto es que en la base del liderazgo se encuentran una serie de actitudes y comportamientos que pueden aprenderse.




¿Qué es el liderazgo?

El liderazgo es un proceso en el que una persona influye en otras para que cumplan una serie de objetivos, y dirige la organización de un modo que la hace más coherente y cohesiva. Los líderes llevan a cabo esta tarea utilizando sus atributos de líderes. Es decir, una persona puede estar al mando en una empresa, pero eso no la convierte necesariamente en líder. No es lo mismo ser un jefe que un líder. El jefe puede lograr que los demás realicen sus tareas por obediencia, dinero, miedo a perder el trabajo, etc. mientras que el líder consigue que sus seguidores lo hagan porque lo desean. El jefe que consigue que sus trabajadores lo vean como un líder, está logrando que se sientan cómodos en su puesto de trabajo, que encuentren satisfacción en él, que se sientan parte de un equipo (de algo importante) y que confíen en su líder y su capacidad para dirigirlos correctamente.

Cuando una persona trata de decidir si confía en otra como líder, lo que hace es observar su comportamiento; determina si se trata de una persona noble y digna de confianza o de un egoísta que sólo sirve a sí mismo y utiliza su autoridad únicamente para ascender. Por tanto, para ser un buen líder has de ser una persona ética, preocupada por el bienestar de las personas que conforman tu equipo, interesada en hacer un buen trabajo y no sólo en ganar dinero o ascender.

Las personas quieren ser dirigidas por alguien que presente, sobre todo, las siguientes características:
  1. Que sean personas éticas, dignas de confianza y nobles.
  2. Que transmitan la sensación de que saben qué hay qué hacer y cuál es el mejor camino para lograr los objetivos.

La comunicación


La comunicación es muy importante a la hora de establecer la confianza, principalmente una buena comunicación en estas tres áreas:
  • Ayudar a los empleados a entender la estrategia general de la empresa.
  • Ayudar a los empleados a entender cómo contribuyen a lograr los objetivos claves de la empresa.
  • Compartir información con los empleados acerca de cómo de bien lo están haciendo tanto ellos o su sección como la empresa a nivel general.

Las claves

  1. Conoce tus puntos fuertes y débiles y busca mejorar continuamente. Es decir, estudia, haz cursos, reflexiona, etc.
  2. Conoce bien tu trabajo y tus metas.
  3. Hazte responsable de tus acciones y haz que los demás se hagan responsables de las suyas, pero siempre centrándote en el futuro. Es decir, cuando algo se haga mal (que sin duda sucederá alguna vez), no evites responsabilidades, pero tampoco busques culpables. Céntrate en lo que ha de hacerse para resolver el problema y ponte en marcha, o empuja suavemente a la persona responsable a reconocer su error y subsanarlo, admitiendo que todo el mundo comete errores.
  4. Sé un ejemplo para los demás. No sólo deben escuchar lo que se espera de ellos, sino también verlo.
  5. Conoce a las personas que integran tu equipo y preocupate por ellas, por su bienestar general, cómo se sienten en la empresa, dificultades que puedan estar teniendo, etc. Conoce quienes son los líderes no oficiales, posibles problemas entre compañeros, cómo soportan el estrés, etc.
  6. Mantén informados a tus trabajadores.
  7. Ayuda a tus trabajadores a desarrollar comportamientos y actitudes que les ayudarán a realizar sus responsabilidades laborales.
  8. Asegúrate de que las tareas se entienden, se supervisan y se realizan.
  9. Trabaja en equipo. No son sólo un grupo de gente que hace cada cual su trabajo, sino un equipo que hace un sólo trabajo entre todos. Ten esto en cuenta y trasmite esa idea a tus trabajadores.
  10. Adapta tu estilo de liderazgo a cada persona y situación. Distintas personas pueden requerir estilos diferentes. Por ejemplo, un nuevo empleado requiere más supervisión que un empleado experto; una persona con poca motivación requiere un estilo diferente que una con una motivación alta.

Los estilos

Boldmal y Deal sugieren que los líderes expresan su liderazgo mediante 4 marcos diferentes:

Marco estructural: los líderes estructurales se centran en la estructura, el ambiente, la implementación, la experimentación y la adaptación. Los buenos líderes estructurales son arquitectos sociales centrados en el análisis y el diseño, mientras que los malos líderes estructurales son tiranos centrados en detalles insignificantes.

Marco de recursos humanos: este tipo de líderes creen en las personas, son accesibles, animan la participación, apoyan a los demás y comparten información.

Marco político: son defensores centrados en la coalición y la construcción. Analizan lo que quieren y lo que tienen, evalúan la distribución del poder, construyen alianzas, utilizan la persuasión y la negociación.

Marco simbólico: se trata de visionarios cuyo estilo de liderazgo se basa en la inspiración y el entusiasmo. Tratan de construir algo nuevo y diferente, persiguen un sueño y producen cambios.

Cada uno de estos estilos puede ser inapropiado si se utiliza solo, de modo que deberíamos conocer los cuatro y saber en qué momento conviene utilizar uno más que otro. Por ejemplo, durante un cambio organizacional importante, el marco estructural puede ser el más adecuado, mientras que durante un periodo donde sea necesario el crecimiento, puede se más apropiado el estilo visionario, que aporta frescas y nuevas ideas.

Extraído de: Cepvi

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La tumba de Talpiot

El 4 marzo de 2007, Discovery Channel emitió un controvertido documental titulado The Lost Tomb of Jesus (La Tumba Perdida de Jesús).



Dirigido por Simcha Jacobovici y producido por Felix Golubev y Ric Esther Bienstock, contó también con James Cameron como productor ejecutivo.

Argumento

En marzo de 1980, mientras construían un complejo de edificios en el distrito de Talpiot (sudeste de Jerusalén), trabajadores israelíes desenterraron 10 osarios(1) de 2000 años de antigüedad en una tumba.

Seis de ellos estaban marcados con los siguientes nombres:
  1. Yeshua bar Yehosef, arameo para "Jesús hijo de José".
  2. Maria, escrito en arameo, pero en una forma latina del nombre hebreo: "Miriam" ("Mary").
  3. Yose, diminutivo de José. Mencionado (en su forma griega "Joses") como el nombre de uno de los hermanos de Jesús en el Nuevo Testamento (Marcos 6:3).
  4. Yehuda bar Yeshua, arameo para "Judá hijo de Jesús".
  5. Mariamene e Mara, según el documental, probablemente el nombre actual de María Magdalena.
  6. Matya, hebreo para Mateo.
Los autores aseguran haber descubierto la tumba de Jesús y de su familia. Incluso, dicen haber encontrado evidencia de que Jesús tenía un hijo con María Magdalena.

Sólo una hipótesis

No existe evidencia histórica que apoye la idea de que Jesús estuvo casado, mucho menos que haya concebido un hijo. Sin embargo, el documental afirma que las pruebas de ADN realizadas a los osarios de "Jesús" (80-503) y de "María Magdalena" (80-500) indican que eran esposos, y a partir de esto se concluye que el osario con la inscripción "Judá hijo de Jesús" es el fruto de esa relación.

Es necesario aclarar que no se posee con certeza algún ADN proveniente de la persona de Jesús ni de su supuesta descendencia.

Además, los análisis de ADN son de tipo mitocondrial, es decir, lo único que pueden demostrar es la existencia o no de una relación maternal entre las muestras 80-503 y 80-500. Esto no excluye la posibilidad de relación paterna o de otra índole entre las mismas.

Carney Matheson, el genetista encargado de evaluar las pruebas y quien aparece en el documental, en correspondencia con el teólogo James White, hizo publica su inconformidad con lo mostrado ya que él afirma haber explicado claramente al director que sus hallazgos no excluían de ninguna manera la posibilidad de una relación diferente a la de marido y mujer entre las muestras. Matheson confirmó que sus palabras en el documental están incompletas y son el producto de la "permutación y manipulación".

El profesor de matemáticas de la universidad de Toronto, Andrey Feuerverger, es presentado afirmando que la posibilidad matemática de que la tumba encontrada en Talpiot no sea la del Jesús es de 1 en 600. Sin embargo, esta conclusión estadística ha sido cuestionada debido a que no se ha tenido en cuenta de manera adecuada la alta ocurrencia de los nombres Jesús, José, y María en el primer siglo.


El reconocido experto en el Nuevo Testamento, Richard Bauckham (profesor en St. Andrews University), en su libro "Jesus and the Eyewitnesses", presenta un estudio donde el nombre "Jesús" aparece en sexto lugar entre los nombres judíos mas comunes entre el periodo 330 a.C. y 200 d.C.; igualmente el nombre "José" esta en segundo lugar y entre las mujeres, el nombre "María" se encuentra en primer lugar.(2)

Se asumió casi sin justificación que Jesús fue enterrado en Jerusalén, algo improbable y contrario a las costumbres judías de la época en las cuales se acostumbraba a enterrar a las personas en sus lugares de origen.

En cuanto al osario identificado como el de María Magdalena, los expertos como Craig A. Evans, Jodi Magness y Ben Witherington III, concuerdan en que no tiene ninguna relación con ella.

Con respecto al osario numero diez, el documental también afirma que no se encontraba en la tumba de Talpiot y que es el mismo identificado como el de "Jacobo" (James en inglés), el hermano de Jesús. Esta afirmación ha sido demostrada como falsa ya que el osario numero diez fue encontrado en 1980 junto a los otros y fue simplemente catalogado aparte por no contar con ningún tipo de inscripción u ornamentación.
La autenticidad de esta pieza ha sido altamente cuestionada al punto que el gobierno Israelí ha levantado cargos en contra de su dueño, el coleccionista Oded Golan, por fraude; en el mismo juicio, el experto del FBI, Gerard Richard, testificó que las fotografías tomadas al osario databan de los años 70. Por consiguiente, si las fotos fueron tomadas en los 70 es imposible que esta sea el osario "perdido" de "Jacobo" como argumenta el documental ya que la tumba fue descubierta años después.
Según el arqueólogo israelí Amos Kloner, uno de los primeros expertos que estudió la tumba cuando fue descubierta, la teoría no es válida. "No acepto esta teoría", ha señalado a la BBC, "lo que buscan es hacer dinero", ha añadido.
Como siempre, saquen sus conclusiones.

Basado en un artículo, publicado en Cambio, escrito por el teólogo Julián Gutiérrez.

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(1) Lugar destinado para reunir los huesos que se sacan de las sepulturas.
(2) Pueden leer su opinión al respecto aquí (en inglés).

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Charla con Milton Hourcade

Ayer de noche tuve la satisfacción de tener una charla muy amena con Milton Hourcade.

Luego de tomarse la molestia de aclararme algunas cosas por mail, seguimos en contacto y quedamos en vernos cuando estuviera por Uruguay.

Con gran sorpresa, el martes recibí su llamada y arreglamos el encuentro.

Durante 2 horas y media -panchos y sándwiches calientes de por medio- hablamos de política, de Uruguay, del CIOVI, de los OVNIS, de la Biblia y de su emocionante visita a las instalaciones de la NASA, entre otros.

Sinceramente, todo un privilegio haber contado con la disposición de Milton para compartir un rato con tan buena conversación.

¡Muchas gracias!

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Historia de la Ovnilogía en Uruguay

El 25 de septiembre de 2007, referente al estudio de los Ovnis en Uruguay, publiqué un artículo del diario La República (pueden verlo aquí).

El texto comenzaba diciendo que "las investigaciones de objetos no identificados en el cielo uruguayo se desarrollan desde hace 28 años" y luego, explicaba que "fue en la década de los setenta que la Fuerza Aérea Uruguaya fundó una comisión conformada por civiles y militares con dicho objetivo".

Así nacía CRIDOVNI (Comisión Receptora e Investigadora de Denuncias de Objetos Voladores No Identificados), para encargarse de "las reiteradas denuncias de particulares sobre la observación de extraños fenómenos en el cielo".

Se comentaba también la cantidad de casos procesados y aquellos que aún hoy no tienen explicación, además de dar un teléfono para hacer este tipo de denuncias.

Los integrantes entrevistados fueron: el teniente coronel Ariel Sánchez, el capitán aviador Marcos Temesio y Carlos Pérez Lavagnini.

Lamentablemente, parte de la información presentada en el artículo es falsa por lo que opté por eliminarlo.

Agradezco enormemente al Lic. Milton W. Hourcade, quien amablemente me escribió un mail contándome como se desarrolló todo el tema en Uruguay:

"Mi amigo, la Ovnilogía en Uruguay, creada desde el CERO, hecha a corazón y pulmón por gente realmente extraordinaria, comenzó el 29 de abril de 1958 cuando se fundó en Montevideo el Centro de Investigación de Objetos Voladores Inidentificados, CIOVI.

Este Centro -si bien en los años recientes disminuyó su actividad por la práctica ausencia de denuncias de OVNI- sigue estando en el país, y desde sus comienzos, buscó y mantuvo una relación con la Fuerza Aérea Uruguaya.

Con el correr del tiempo, hubo gente que no se adaptó al trabajo del CIOVI -un trabajo en equipo, conceptos científicos, racionalidad- y prefirió crear sus propias instituciones. Así surgió CIFE, y luego incluso hubo gente que no se entendió con CIFE y creó el CIFAE. Ninguno de esos pudo competir en cantidad de casos investigados ni en calidad de investigación y estudio con el CIOVI.

Pero fue gente de esos centros la que en pleno gobierno militar, propuso a la F.A.U. crear una comisión oficial. Así surgió la CRIDOVNI a la que te refieres en tu Blog.

CIOVI fue llamado posteriormente a integrarla. La integró por un tiempo y la dejó por serias discrepancias de criterios de investigación y analíticos.

Mientras que CIFE y CIFAE se disolvieron, CIOVI siguió siendo tal hasta el día de hoy, y el próximo 29 de abril celebraremos nuestro 50 aniversario.

De modo que ese es el tiempo y ahí es cuando surgió la Ovnilogía en Uruguay."

Incluso, se ofreció a darme más información y a contactarme con la gente del CIOVI.

Efectivamente, pude comprobar la veracidad de todo lo que dijo, además de enterarme que es fundador e integrante del Consejo Directivo del CIOVI, licenciado en teología, reconocido ovnílogo y autor de algunos libros.

Pido disculpas, no solo a Milton y a todos aquellos que integran el CIOVI, sino también a los que leen el Blog.

En honor a la verdad y a la responsabilidad creí más que necesario dar esta explicación.

Para aquellos que quieran informarse más sobre el tema, les recomiendo la página oficial del CIOVI, especialmente la extensa entrevista hecha por el periodista uruguayo Angel DeVitta a Hourcade.

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Investigación Bíblica


Los invito a visitar mi nuevo Blog presionando aquí o en la imagen.

La idea es que, a través de información y estudios objetivos, podamos acercarnos un poco más a la luz de la verdad sobre la Biblia. Espero resulte interesante y les guste.

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La leyenda del Golem

En el folklore medieval inspirado en la tradición mística hebrea, el término "Golem" designa a un embrión que aún debe expresar sus potencialidades. Las leyendas lo presentan como un ser creado artificialmente, mediante prácticas mágicas.


En Salmos 139:16 hallamos el término gomy, con el significado de "mi embrión". Según las fuentes hebreas de Europa oriental, esta criatura modelada de arcilla roja como Adán (del sumerio Dam, que significa rojo y Adama, o arcilla), cobra vida sólo cuando su creador inscribe el nombre de Dios en su frente.

En una leyenda medieval se relata que el filósofo Solomon Ibn Gabirol logró crear una joven Golem, a la que podía dar vida escribiendo la palabra clave en su frente, pero la redujo a polvo al borrar el nombre por el temor de ser acusado y condenado por brujería.

En el relato El Golem de Chelm se aborda el mismo mito, auténtico antecedente judío del famoso tema de la criatura del Dr. Frankenstein. En esta ocasión, el rabino Elijah -responsable de haber animado a la criatura- también se ve obligado a borrar la palabra Dios de la frente del Golem que creó, ante la furia destructiva que se apoderó de ésta cuando se volvió contra el pueblo judío.

Pero tal vez la tradición más conocida que hace referencia al Golem tiene como protagonista a un judío de Praga -el rabino Loew-, que habría creado uno en el siglo XVI con el fin de proteger a los hebreos de las persecuciones de que eran objeto.

Sin embargo, más allá de todas estas leyendas y relatos populares que lo presentan como una criatura monstruosa, probablemente estamos ante una historia elaborada con un objetivo mucho más ambicioso y noble: explicar y transmitir los más recónditos y secretos principios del misticismo y del hermetismo hebreo.

Algunos autores ven en este mito un complejo simbolismo alquímico, cuyas huellas se remontarían incluso hasta el Génesis bíblico. Criatura en estado "embrionario", animada por el ser humano mediante fórmulas mágicas secretas, el Golem sería una alegoría del hombre "durmiente" prisionero de la materia, que esta condenado a ser un "autómata" hasta reconocer en sí mismo su naturaleza divina y "despertar" a la auténtica realidad y a la vida del espíritu.

El mito del Golem realiza, por lo tanto, el anhelo ancestral del Hombre de convertirse en Dios-Creador. A imagen de cómo Dios crea al hombre, el rabino modela el Golem y, como el alquimista, al imitar al Creador también él desarrolla sus propias potencialidades como ser divino.

Roberto Volterri.

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La vida según Oscar Wilde



Pocas vidas —y pocos finales— son tan novelescos como el de Oscar Wilde.

Nacido en Dublín en tiempos de rigidez victoriana, en 1854, supo representar su papel de artista aun en los momentos más trágicos. Practicó el arte de la conversación, a la manera de los griegos. Aprendió que Grecia no es una época en la historia sino una idea y se dedicó a deleitar con un clavel verde en la solapa de su levita y con poesías. La historia de la literatura no sabe de otros autores de su encanto, de su magia verbal y espontánea. Esteta y dandi, amante de todos los excesos, hizo de su vida una auténtica obra de arte. Vida y obra son inseparables para él: sus epigramas y sus chaquetas de terciopelo fascinan tanto como sus piezas teatrales de salón, sus cuentos infantiles y su única novela, El retrato de Dorian Gray (1890). La cárcel y la ignominia lo acechaban tras la esquina, mientras pasaba más y más tiempo en compañía de muchachos de baja reputación. “He puesto —confesó Wilde tras su condena— todo el genio en mi vida, y sólo el talento en mi obra”. Quizá por ello mismo sus más bellos poemas y cuentos parecen ser aquellos que nunca escribió, aquellos que prefirió confiar con voz impostada y sugerente a auditorios reducidos.

En La decadencia de la mentira (1889), Wilde sentencia: “La vida, la mísera vida, verosímil y sin interés, reproduce las maravillas del arte”.

La rara virtud que Borges atribuye a todas las ficciones del irlandés es aplicable a aquel provocador ensayo como a ninguna otra de sus brillantes creaciones. “Leyendo y releyendo, a lo largo de los años, a Wilde —escribe Borges—, noto un hecho que sus panegiristas no parecen haber sospechado siquiera: el hecho comprobable y elemental de que Wilde, casi siempre, tiene razón”.

Acaso Oscar Wilde se halla obligado a ajustarse a su propia sentencia cuando renuncia a escapar, del modo que todos deseaban. Tras su condena, no había ningún interés en hacerla efectiva. La justicia ya estaba satisfecha. Le dejan la noche, confiando en que huirá a Francia. Wilde no quiere aprovechar esa ventaja y es arrestado a la mañana siguiente. Tras la gloria y los excesos, sólo le queda conocer el otro lado del jardín, tal como le explica a su amigo André Gide. El único final posible para una buena novela es siempre el más trágico.

Los sucesos se precipitaron cuando el Marqués de Queensberry, padre de Lord Alfred Douglas, su amante, le deja en el Club Abermale una tarjeta que dice: “A Oscar Wilde, que alardea de sondomita”. La atroz falta de ortografía persiste imborrable en esta historia, como una burla más. Cansado de la persecución del Marqués, Wilde le entabla una querella.

Queensberry prueba el delito que acusaban sus palabras: gross indecency, indecencia grave; y es absuelto. Para ser tal, toda difamación exige una falsa imputación. Los roles se invierten y es Wilde ahora el demandado. Comienzan dos largos procesos que conducirán a Oscar a los anhelados secretos que le reservaba la otra mitad del jardín. “Mató ese hombre lo que amaba y su destino era morir”, grita La Balada de la cárcel de Reading (1898), escrita en los años de prisión que seguirían.

Durante los procesos, se leen largos pasajes de sus escritos. Varios pasos por delante de su tiempo, Oscar Wilde ya había desarrollado la teoría del arte que hoy nadie se atreve a cuestionar: no existe tal cosa como un libro moral o inmoral. Los libros están bien escritos o mal escritos. Eso es todo. Revelar el arte y ocultar al artista, tal es el objetivo del arte.

Sabía que del Arte son los grandes arquetipos, en comparación con los cuales las cosas existentes no son sino copias inconclusas.

Borges siempre admiró a Oscar Wilde, y reiterados son los homenajes que le rindió. La traducción de El príncipe feliz, con sólo nueve años, basta para atestiguarlo. Pero acaso su homenaje preferido sea uno apenas más secreto y personal, contenido en su cuento Tema del Traidor y del Héroe.

Curiosamente, la acción transcurre en Irlanda. Las circunstancias del crimen de Fergus Kilpatrick, héroe asesinado en la víspera de la rebelión victoriosa que había premeditado, son enigmáticas. Ryan, su bisnieto, se avoca a estudiarlas. Descubre que ciertas palabras de un mendigo que conversó con Kilpatrick el día de su muerte, fueron prefiguradas por Shakespeare.

Kilpatrick es señalado como conspirador en el cónclave que él mismo preside. Implora que su castigo no perjudique a la patria. Se decide que el traidor debe morir a manos de un asesino desconocido, en circunstancias tan dramáticas que preparasen la rebelión. Urgidos por el tiempo, no saben inventar los pormenores de la ejecución y plagian a Shakespeare, repitiendo escenas de Macbeth y de Julio César. La representación pública y secreta dura varios días, el teatro es la ciudad entera. Ryan descubre, pasmado, algo inconcebible: la historia había copiado a la literatura.

“La Vida imita al Arte y es, por decirlo así, el espejo, en tanto que el Arte es la realidad”, había enseñado Oscar Wilde.

Pero Ryan y Kilpatrick son personajes de una ficción que repiten los detalles de otra, mucho más antigua. Los límites entre Arte y Vida se desvanecen en un laberinto sutil. El delicado juego de espejos y velos ya no es tan fácil de reconocer. Acaso nunca sea fácil de reconocer.

Miramos hoy al cielo y sabemos de lunas de plata y de soles fluctuantes, que al alba sigue otra alba y envejecen las noches porque el poeta así nos lo ha contado. El gran artista inventa y la Vida —y la Naturaleza— trata de copiarlo.

Luis Antonio de Villena describe la vida de Oscar Wilde al salir de la prisión como el lento y artístico camino de un suicidio. Muere en la pobreza añorada, convertido en uno de sus propios personajes, prefiriendo siempre lo más trágico.

Artículo escrito por Miguel Sardegna y publicado en la revista Axolotl.

Más información en Wikipedia.

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El pensamiento paranoide

El sufijo "oide" significa semejante, por eso se designa como paranoide a la persona que presenta rasgos atenuados que hacen recordar a la psicosis delirante paranoica.




Desconfianza

El rasgo paranoide se caracteriza por girar alrededor de un núcleo que es la desconfianza. La falta de confianza, en última instancia, es un problema de fe. En la fe, que es el fundamento de la creencia, no hay lugar para la duda o el análisis, es creer sin que importe entender. Si bien tiene su máxima expresión en lo místico y religioso, la fe se enseñorea en todos los terrenos de lo mental. Somos personas confiadas, confiamos en nuestro entorno, confiamos en que la rutina que tuvimos a lo largo de nuestra vida se va a repetir en el día de hoy, y luego en el día de mañana y así sucesivamente.

Hay una confianza básica, ingenua, en el sistema y en el medio que vivimos. También tenemos confianza en el resto de la gente; más allá de la crítica que podemos hacer, básicamente confiamos en nuestra comunidad, en nuestros familiares. De no existir esa confianza, esa fe, el grupo se disgregaría. Es una confianza ingenua, porque si nos ponemos a analizar, sólo se basa en la repetición, en la costumbre, y eso es lo que descubre el paranoide. Es un hombre o una mujer que se planta frente al consenso y se pregunta el por qué de las bases de ese consenso y obtiene una conclusión negativa: que no estamos asentados en una comunidad que pueda darle tranquilidad absoluta y que las personas que lo rodean pueden ser potencialmente sus enemigos, no son leales o fieles. Aquí falta entonces la adhesión al sistema de creencias común, a lo consensuado.

Abuso del razonamiento deductivo

Si alguien desconfía de un sistema de creencias consensuado, evidentemente debe formar, si no se desmorona como persona, su propio sistema de creencias. Éste se va a basar en un uso abusivo del razonamiento, de la interpretación, que formará una posición muy particular en relación con el resto de las personas. Utiliza básicamente un tipo de razonamiento deductivo que parte de un prejuicio, por ejemplo: “Me quieren perjudicar”, que los hechos particulares sólo confirman o no. Es este prejuicio el origen de muchos de sus juicios falsos, y hace que interprete las acciones de los demás como rebajantes, amenazantes y hostiles; en consecuencia, siempre son obstinados, rígidos y están a la defensiva.

"El pensar razonado es el juez infalible sobre el ser o el no ser. Ninguna cosa inmediata debe aceptarse de por sí como real: todo debe «fundamentarse». Sólo es real lo que puede explicarse. Lo que no puede explicarse mediante axiomas libres de contradicción no existe."

Búsqueda de las claves

Los paranoides tratan de buscar las claves que revelan las intenciones de los demás, buscan la segunda intención, la prueba que demuestre que estaban en lo cierto. Dividen a las personas entre los que están con ellos y los que están en contra, no hay términos medios.

Evitación de la intimidad

Se mantienen firmes en su postura; evitan la intimidad por temor a dar información que pueda ser utilizada como arma por sus enemigos.

"Evito la intimidad, el contacto, mantengo un tipo de relación superficial, y por supuesto que voy a ser susceptible, voy a estar alerta ante las actividades de los demás. Detalles que para otros pueden ser cosas triviales, banales, para mí encajan perfectamente en un patrón concatenador de hechos, que pueden llegar a ser indicios de un complot o algo que están tramando en mi contra."

Estado de alerta

Por eso están muy alertas. Se nota en el paranoide, cuando se lo observa, el estado de alerta, de tensión. Es una persona que está en lucha: "olfatea" el ataque, el complot y la infidelidad donde los otros nada ven.

Rencorosos

Son rencorosos, recuerdan los agravios, las humillaciones y los insultos por siempre, y están a la espera del retrueque y la venganza. La sobrevaloración, la intolerancia a la crítica, la autojustificación de los errores, el humor irónico y la necesidad del contrincante (siempre están peleando con alguien), completan los rasgos de esta personalidad.

Desde el punto de vista clásico se caracteriza a estas personalidades por los siguientes items: desconfianza, susceptibilidad, proyección, autorreferencia, grandiosidad. En este caso, "proyección" es atribuirle a los demás intenciones que coinciden con los prejuicios del paranoide.

Grandiosidad

Decimos "grandiosidad" porque tienen su propia manera de ver el mundo y le dan un alto grado de validez respecto de la forma en que lo evalúan los demás.

"La diferencia entre los otros y yo es que pienso; lo que digo lo razono en todos los detalles y las otras personas no. En consecuencia las conclusiones que saco son mejores y verdaderas, lo he comprobado muchas veces. Es así. Mi mujer, por ejemplo, tiene dos neuronas: una para controlar los esfinteres y la otra para mantener el equilibrio. Si usa una de ellas la otra se descontrola, o se hace pis o se cae al piso. Así que opta por no usarlas, no pensar."

El porte

Si lo describimos, observamos que es muy detallista, puntilloso; es una persona de porte prolijo, no es un desaliñado o un bohemio: es atildado y conserva una postura erecta, desafiante; la mirada es hacia los ojos, de estudio. Mira a los ojos o de costado. Los rasgos suelen ser duros, el entrecejo ceñido. Inspira respeto. Cuando está frente a nosotros nos estudia, sentimos la sensación de estar rindiendo examen. Sopesa constantemente lo que decimos, cómo lo decimos, y sobre todo cómo nos dirigimos a él. Se considera una persona respetable y de valor. No es conveniente tutear a un paranoide, hacerlo esperar o no mantener ciertas reglas mínimas de cortesía.

Un hombre de dos caras

Si tenemos oportunidad de hablar con un familiar, vamos a encontrar un rasgo cuya descripción aún no he hallado en la literatura: el paranoide tiene una conducta bifronte: tiene un tipo de conducta para los allegados y otra muy distinta para los otros.

"En casa siempre está malhumorado, poco comunicativo, pero con sus amigos o en el trabajo es otra persona: hace bromas, charla con todos, se hace querer."

"Hay algo que me da mucha bronca de mi padre, en casa lee el diario, mira televisión, siempre con mala cara. Si cualquiera lo llama por teléfono, se convierte en otra persona, es parlanchín, chistoso. Cuelga el tubo y vuelve a tener mala cara."

Respeto por la jerarquía

Otro rasgo es el respeto por la jerarquía. A pesar de la desconfianza, el paranoide valoriza mucho la jerarquía. Es éste un elemento muy importante para ser tenido en cuenta por el psicoterapeuta. Tienen un sistema de jerarquías, respetan a unos y desvalorizan a otros. Y así en todos los ítems de la vida. En la familia o en el trabajo, por ejemplo, respetan sólo a las personas a las que les atribuyen cualidades suficientemente valiosas. Al resto los descalifican. Sólo consiguiendo el respeto de un paciente paranoide podemos realizar un tratamiento eficaz. Y esto depende, amén de nuestra personalidad y conocimientos, de una actitud franca y coherente, sin ocultamientos (es un experto en captarlos), y del trato que le dispensemos. "Para conseguir respeto hay que tenerlo", decía Baruch Espinosa.

Autor: Dr. Hugo R. Marietán

Comentario

Las personas con trastornos de personalidad generalmente no son conscientes de que su comportamiento o sus patrones de pensamiento son inapropiados; por el contrario, a menudo creen que sus patrones son normales y correctos. Como afirma el psiquiatra Alfredo Cía, ahora hay medios efectivos que pueden ayudar a solucionar el problema.

"Hoy en día la gente está mucho menos dispuesta que en el pasado a confiar en los otros", afirma.

Agrega que "los medios de comunicación en las sociedades contemporáneas occidentales podrían estar promoviendo los sentimientos de paranoia".

"La gente necesita darse cuenta de que este tipo de pensamientos no son raros, y si provocan angustia, hay muchas herramientas que pueden ayudar", indica.

Probablemente, muchos de nosotros conocemos a alguien que padece este comportamiento psiquiátrico patológico y no lo sabíamos.

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63 años con Bob

Robert Nesta Marley nació el 6 de febrero de 1945 en Nine Miles, localidad de Saint Ann Parish, Jamaica. Hijo de un capitán del ejército británico -Norvel Marley-, y de una africana -Cendella Marley Booker- que, con tan sólo 18 años, llegó a la isla en los primeros años del siglo XX.



El rey del reggae, el profeta rastafari, el icono jamaiquino por excelencia, falleció el 11 de mayo de 1981 en la habitación de un hospital de Miami, a los 36 años y víctima de un cáncer irreversible. Fue cantante, guitarrista y compositor. Adepto al movimiento rasta, popularizó el reggae por todo el mundo.

Debido a su mala situación económica, la familia decidió viajar a la capital de Jamaica, Kingston, en busca de mejores expectativas de vida. Ghettos, poblaciones y hacinamiento verían crecer al ídolo jamaiquino.

En 1961 formó The Rudeboys. A los 16 años grabó su primer tema, Judge Not, para el sello Kong Beverley, y en 1964 armó su primera banda junto con sus amigos Neville O'Riley Livingston -Bunny- y Winston Hubert McIntosh (conocido más tarde como Peter Tosh). Así nacía el mítico grupo The Wailing Wailers.

Acuciado por la falta de recursos económicos, a los 21 años emprendió viaje hacia los Estados Unidos, de donde escapó luego de recibir la citación del ejército para combatir en Vietnam.

Nuevamente en Jamaica, Marley reunió a su viejo grupo y registró -a fines de 1967 y principios de 1968- once temas, entre los que estaba Bend Down Low, que alcanzó el primer puesto del ránking en la isla. En 1972 trabó amistad con Chris Blackwell (propietario del sello Island Records) y en poco tiempo editó los álbumes Catch a Fire y Burnin'.

De ese trabajo, el guitarrista Eric Clapton tomaría más tarde el tema I Shot the Sheriff para incorporarlo a su disco "461 Ocean Boulevard". Por entonces, Marley se afirmaba como líder de The Wailers, actitud que despertó los recelos de Livingston y Tosh, quienes abandonaron la banda en 1974.

En 1975 y con la nueva denominación de Bob Marley & The Wailers, fue lanzado el álbum Natty Dread, quizás el de mayor reconocimiento de su carrera.



Un año después, la canción No Woman No Cry se transformó en himno "rasta", simbolizando el ideal mítico de la vuelta de los negros al Africa y la rebeldía ante la opresión.

Música y religión, "ganja" (marihuana) y libertad, fueron paradigmas que convivieron en Marley, ya por entonces el principal exponente de un género que reunió a figuras como el propio Tosh y Jimmy Cliff, entre otros.

La adicción de Marley a las drogas no le impidió liderar su banda en una serie de conciertos realizados en Inglaterra durante el año '77, en el marco de una gira tumultuosa en la que varios recitales fueron cancelados por temor a los posibles disturbios.

En 1978 editó Exodus, y dos años más tarde encaró su último y más exitoso periplo europeo con recitales en Irlanda, Alemania, Noruega y España, entre otros países.

En octubre de 1980, mientras preparaba una gira por los Estados Unidos junto con el compositor Stevie Wonder, sufrió un desmayo y fue internado en un hospital de Nueva York.

Meses después fue premiado por el gobierno jamaiquino con la Orden Honorífica al Mérito, homenaje que recibió pese a su inconciliable enfrentamiento con el poder político de su país.

Su funeral se realizó con todo los honores de una celebridad. Marley murió, pero su mito aún sobrevive.



Todavía hoy, su música se sigue bailando y celebrando en el aire. El reggae está vivo y eso es seguramente lo que Bob debe haber deseado, cuando los enviados de "Jah" -Dios y profeta de los rastas- le cerraron los ojos para siempre.

Basado en un artículo publicado por el diario EL DIA.

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Las tres rejas


Un joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa de éste y le dice:

-Escucha, maestro. Un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…
-¡Espera! -lo interrumpe el filósofo- ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas?
-Sí. La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme ¿es bueno para alguien?
-No, en realidad, no. Al contrario.
-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces -dijo el sabio sonriendo- si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

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Mensaje para el 2008

Quiero compartir con ustedes, un mensaje que nos dejó Charles Chaplin en su película de 1940 The Great Dictator.

Una gran reflexión para este año que comienza.

Lo siento. Pero yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, no quiero gobernar ni conquistar a nadie, sino ayudar a todos si fuera posible. Judíos y gentiles. Negros o blancos. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros, los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacerlos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos, la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia la miseria y las matanzas.

Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco.

Más que máquinas, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.

Sin esas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.

Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, a millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.

El odio de los hombres pasará y caerán los dictadores, y el poder que le quitaron al pueblo se le reintegrará al pueblo, y así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.

Soldados. No os rindáis a esos hombres que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen lo qué tenéis que hacer, qué pensar y qué sentir.

Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como a carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquinas, con cerebros y corazones de máquinas.

Vosotros no sois máquinas, no sois ganados, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman odian, los que no aman y los inhumanos.

Soldados. No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: "El Reino de Dios está dentro del hombre", no de un hombre ni de un grupo de hombres, sino de todos los hombres. En vosotros, vosotros el pueblo tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, vosotros el pueblo tenéis el poder de hacer esta vida libre y hermosa, de convertirla en una maravillosa aventura.

En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres trabajo y de a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Con la promesa de esas cosas, las fieras alcanzaron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer nosotros realidad lo prometido. Todos a luchar para libertar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.

Luchemos por el mundo de la razón.

Un mundo donde la ciencia, donde el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.

Soldados. En nombre de la democracia debemos unirnos todos.

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