El Pentagrama Esotérico


Desde tiempos remotos se utiliza en ceremonias mágicas como elemento protector, pues los espíritus de las tinieblas carecen de poder sobre el mago situado dentro de él o de aquél que lo posee.

El Pentagrama, también conocido en las Escuelas Gnósticas como la "Estrella Flamígera", es el signo de la Omnipotencia Mágica.

El signo del Pentagrama se llama igualmente Signo del Microcosmos y representa lo que los rabinos cabalistas de la corriente del Zohar llaman el Microprosopio.

En la Edad Media se lo consideraba símbolo de inmenso poder y se lo usaba para proteger la salud y seguridad tanto en el sentido físico como en el espiritual. La estrella de cinco puntas en la ventana oeste del ala sur de la Abadía de Westminster es una prueba de que los creyentes de antaño eran profundamente versados en ciencias ocultas.

Elinphas Levi, en su libro Dogma y Ritual de Alta Magia, lo describe como:

"El símbolo del macrocosmos a través del cual el hombre domina los poderes y el ser de los elementos y aleja del demonio a todo lo que es primordial".

En la magia, dependiendo del origen de la misma, la orientación del Pentagrama representa a dos entidades muy distintas y opuestas entre si:

Magia Blanca: Elevando al aire su rayo superior, representa al Salvador del Mundo. Así, hace huir a las columnas de los demonios. Trazado con carbón, con los dos rayos inferiores hacia fuera, en el umbral de la habitación, no permite la entrada de los tenebrosos.

Magia Negra: Elevando al aire sus dos patas inferiores, representa al macho cabrio del aquelarre. La figura Humana, con la cabeza abajo, representa a un demonio, es decir, a la subversión intelectual, al desorden y a la locura.

Símbolos y significados


Los colores, son solo a efecto de facilitar la ubicación de los elementos o símbolos en la imagen, y no tienen absolutamente nada que ver con el Pentagrama original.


En rojo, en el ángulo superior, encontramos los Ojos del Espíritu y el signo de Júpiter que representa al Padre Sagrado de los Dioses.

En azul, en los brazos superiores, está el signo de Marte, símbolo de la Fuerza.

En verde, en los brazos inferiores, se encuentra el signo de Saturno, símbolo de la Magia.

Alrededor del Pentagrama, podemos ver la palabra TETRAGRAMMATON.
Su traducción literal del griego es "palabra compuesta de cuatro letras" y se refiere al nombre de Dios en hebreo: IOD-HE-VAU-HE (YHVH). Su verdadera pronunciación antigua es desconocida.
Los hebreos sinceros consideraban este nombre demasiado sagrado para ser utilizado y al leer las sagradas escrituras lo sustituían con el nombre de Adonai, que significa Señor. En los textos latinos se ha usado Yahveh y sus variantes Yahvé, Yavé y Jehová.

En el centro se encuentra el símbolo de Mercurio, el símbolo de Venus (invertido), el Caduceo de Mercurio y las letras Alfa y Omega (esta última invertida) del alfabeto griego.

Las letras representan el principio y el fin.

El Caduceo de Mercurio representa la Espina Dorsal y las dos alas el ascenso del Fuego Sagrado a lo largo de la espina dorsal, abriendo las 7 Iglesias del Apocalipsis de San Juan (los 7 Chakras).

La correspondencia de la copa, basto, espada y oro, se dan en el Pentagrama.

Algunos autores, mencionan las figuras de estos símbolos como el origen de los cuatro palos de la baraja y su adaptación a las cartas de los distintos masos de Tarot, representados en los arcanos menores.

Las cuatro palabras en hebreo son:

ADAM: Hombre cósmico, el Adam Kadmon.

JEHOVA: Forma genérica en la Biblia para representar al Dios de la Creación, que es el que preside la columna B en el árbol de la vida del mundo de Atziluth.

KAPHIR: Grado sexto iniciático en los musulmanes que significa dominio físico, emocional y mental, le sucede el séptimo y último grado, el de los Sufís.

PACHAD: Uno de los nombres asignados a Geburah Marte.


El Sol (en rojo) y la Luna (en azul), representan al padre Sol que engendra a la madre Luna, que fecunda. Para aquellos entendidos, extracto de la Tabla de Esmeralda:

"Por eso soy llamado Hermes Trismegisto, poseyendo las tres partes de la filosofía del mundo entero. Completo es lo que he dicho de la operación del Sol."

Los números 1 y 2 (en rojo), a la izquierda sobre el TE, significan la Divinidad masculina (Cruz) y la Divinidad femenina (el Verbo).

Los números 1, 2 y 3 (en azul), sobre las letras TRA, significan la cruz (Padre), el fuego (Madre) y el alma (Hijo).

Basado en un artículo publicado en la revista Abraxas.

Read more...

El Sendero del Mago


"Hay una enseñanza", dijo Merlín, "denominada el modo del mago. ¿Has oído hablar de ella?"

El joven Arturo levantó la vista del fuego que, sin éxito, trataba de encender. Casi nunca era fácil encender el fuego en las húmedas mañanas de comienzos de primavera en el País de Occidente.

"No, nunca he oído hablar de eso", contestó Arturo tras pensar un momento. "¿Magos? ¿Quieres decir que ellos tienen un modo diferente de hacer las cosas?"

"No, las hacen exactamente como nosotros”, replicó Merlín, y chasqueando los dedos encendió el montón de leña húmeda que Arturo había recogido, impaciente ante los torpes esfuerzos del muchacho por encender el fuego. Al instante se formó una gran llama. Acto seguido, Merlín abrió las manos y sacó de la nada un par de patatas y un puñado de setas silvestres. "Ensártalas en una broqueta y ponlas a tostar sobre el fuego, por favor”, dijo.

Arturo obedeció sin más. Tenía unos diez años y la única persona a quien conocía era Merlín. Estaban juntos desde que tenía memoria. Seguramente había tenido madre pero no tenía el más mínimo recuerdo de su rostro.

El anciano de luenga barba blanca había reclamado su derecho sobre el infante real a las pocas horas de su nacimiento.

"Soy el último guardián del sendero del mago", dijo Merlín. "Y quizás tú seas el último en conocerlo".

Poniendo las broquetas sobre el fuego, Arturo miró sobre el hombro. La curiosidad le había picado. ¿Merlín un mago?

Nunca lo había pensado. Los dos vivían solos en el bosque, en la cueva de cristal. El brillo de la cueva les proporcionaba la luz. Arturo había aprendido a nadar convirtiéndose en pez. Cuando deseaba comida, ésta aparecía, o Merlín le daba un poco. ¿Acaso no era así como todo el mundo vivía?

"Verás, dentro de poco te irás de aquí", continuó Merlín. "No vayas a dejar caer esa patata entre la ceniza". Por supuesto, el muchacho ya la había dejado caer. Como Merlín vivía hacia atrás en el tiempo, sus advertencias siempre llegaban demasiado tarde, después de ocurridos los percances. Arturo limpió la patata y la ensartó de nuevo en la broqueta, hecha de la madera verde de un tilo.

"No importa", dijo Merlín. "esa puede ser la tuya". "¿Cómo así que me iré?", preguntó Arturo. Sólo había ido de vez en cuando al pueblo cercano, cuando Merlín deseaba ir al mercado, y en esas ocasiones el mago siempre tenía cuidado de ocultar la identidad de los dos bajo pesadas capas. Pero el muchacho era gran observador, y lo que había visto en los demás le preocupaba.

Merlín miró de soslayo a su discípulo. "Pienso enviarte al pantano o, como dicen los mortales, al mundo. Te he mantenido lejos del pantano durante todos estos años, enseñándote algo que no debes olvidar".

Merlín calló para ver el efecto de sus palabras, y luego continuó: "El sendero del mago".

Tras pronunciar estas palabras, ambos quedaron en silencio, como suele suceder entre quienes llevan mucho tiempo juntos. Anciano y niño casi respiraban al unísono, de tal manera que Merlín debió percibir la inquietud que daba vueltas en la mente de Arturo, cual pantera enjaulada.

Terminada su comida, el muchacho fue a lavarse en el estanque azul que estaba al pie de la colina. Cuando regresó, Merlín tomaba el sol sobre su roca favorita (aunque "tomar el sol" es apenas un decir, puesto que la espesa colcha de nubes se había adelgazado apenas lo suficiente para que un rayo solitario se abriera paso a través de las copas de los árboles para iluminar los cabellos de plata del mago). Las primeras palabras que salieron de la boca del muchacho fueron: "¿Qué será de ti?, ¿de mí? No te creas tan importante. Podré arreglármelas perfectamente sin ti, gracias". En el instante mismo en que terminó de hablar, Merlín supo que había lastimado los sentimientos del niño. Pero los magos son malos para disculparse. Un hermoso arco hecho de fresno blanco apareció en el suelo al lado de Arturo, quien lo tomó presuroso y comenzó a tensarlo. En su lenguaje privado, sabía que era la forma como el anciano se disculpaba.

"No me preocupa lo que pueda pasarme", continuó Merlín, "sino que se pierda el conocimiento. Como te dije, quizás seas el último en conocer el sendero del mago".

"Entonces me cercioraré de que no se pierda", prometió Arturo.

Merlín asintió con la cabeza. No volvió a tocar el tema del sendero del mago ese día ni durante muchos días más. Sin embargo, una mañana de junio, al despertarse, Arturo encontró su cama de ramas de pino cubierta de nieve. Tembló de frío y se sentó, lanzando al aire una nube de copos blancos al sacudir su cobija de piel de venado. "Creí que hacías esto sólo en diciembre", dijo, pero Merlín no contestó. Estaba inmóvil en medio del círculo de nieve que cubría su campamento. Ante él había una extraña aparición: una enorme roca con una espada que sobresalía de ella. A pesar del frío, la roca no tenía nieve y la hoja de la espada se proyectaba en el aire deslumbrando con el brillo de su metro y medio de acero damasquino martillado.

"¿Qué es eso?", preguntó Arturo. La vista de la roca lo conmovió profundamente, aunque no entendió por qué.

"Nada", replicó Merlín. "Sólo recuérdala".

Un momento después, la espada en la roca comenzó a desvanecerse, y cuando Arturo regresó de su baño matinal, el claro del bosque estaba tibio nuevamente, el sol había fundido hasta el último copo de nieve y la roca se había esfumado como un sueño. El niño sintió ganas de llorar, porque sabía que la aparición era el gesto de despedida de Merlín, de despedida y de recuerdo.

Lo que le sucedió a Arturo cuando salió al mundo es ahora leyenda. Con el tiempo se encontró en Londres, en una nevada mañana de Navidad, a las puertas de la catedral donde la espada en la roca había reaparecido misteriosamente. Para asombro de la gente que salía de la iglesia, retiró la espada y reclamó su derecho a ser rey. Libró largas y crueles batallas para vencer a una horda de rivales que pretendían el trono, y luego estableció en Camelot la sede de su poder. Todos los días vivió de acuerdo con las enseñanzas del mago. Finalmente falleció y se convirtió en historia. Quedó como tarea a las generaciones posteriores averiguar lo que Merlín le había enseñado a su discípulo durante esos años en el bosque, antes de que Arturo se allegara a la roca y tomara el destino por su empuñadura engastada de joyas.

El mundo de Arturo desapareció poco después de la caída de Camelot. El reino cayó presa nuevamente de las luchas intestinas y la ignorancia, y Merlin demostró haber sido el último de su clase, tal como lo había pronosticado. Después de él, no se registra en la historia de Occidente el nombre de ningún otro mago.

Pero Merlín nunca creyó que la sabiduría del mago dependiera de la forma como se desenvolvió la historia. "Lo que sé está en el aire", solía decir. "Respíralo y lo hallarás". Los magos conocían cosas atemporales y, por lo tanto, la reserva de su conocimiento debe estar por fuera del tiempo. El camino está abierto. Comienza en todas partes y no lleva a ninguna, pero aun así conduce a un sitio real. Todo esto se nos presenta a los ojos a medida que escuchamos a Merlín.

Extraído del libro "El Sendero del Mago" de Deepak Chopra.

Read more...

Recordando a Carl Sagan


"Somos el medio para que el Cosmos se conozca a sí mismo."

Ayer se conmemoraba el undécimo aniversario de la muerte de Carl Sagan, astrónomo y figura mediática, librepensador y escéptico.

Para recorrer su trabajo y su vida, pueden descargar aquí la revista Astronomía Digital (publicación del año 2000, en formato PDF), donde participaron un buen número de científicos, divulgadores y astrónomos aficionados.

Read more...

La leyenda del cuarto Rey Mago

Podemos imaginarnos a Artabán, en el vigor sereno de la treintena, cuando descubre entre el alfabeto vertiginoso de la noche, la estrella que anuncia al Mesías.

Sobrevive en las soledades del monte Ushíta, donde se dedica a desentrañar los oráculos de Zoroastro que pregonaban el advenimiento de un "Salvador" que "hará la existencia radiante, sin envejecimiento, inmortal, incorruptible, inmarcesible, eternamente próspera" (Himno Zamyad Yasht 19, 89-93).

Se dispone a seguir el itinerario de la estrella cuando, hasta la falda del monte Ushita, llegan emisarios de Melchor, Gaspar y Baltasar (sus amigos babilonios), citándolo en la ciudad de Borsippa.

Antes de partir a Borsippa, elige cuidadosamente las ofrendas que depositará a los pies del Salvador: un diamante de la isla de Méroe, que repele los golpes del hierro y neutraliza los venenos; un pedazo de jaspe de Chipre, amuleto que infunde el don de la oratoria; y un rubí de las Sirtes, cuyo fulgor disipa las tinieblas del espíritu.

Artabán espolea su caballo, sin dejarlo abrevar en las afiladas aguas del Eufrates, y cabalga sin descanso hasta que, a las afueras de Borsippa, se tropieza con un hombre agonizante y desnudo. Se trata de un comerciante que ha sido desvalijado por unos ladrones y después vapuleado hasta la extenuación. Artabán lava con vino sus heridas y entablilla sus huesos tronzados. Cuando, horas más tarde, el viajero recupera la consciencia y confiesa que los ladrones lo han desposeído de todos sus caudales, Artabán se apiada de él y le regala el diamante de Méroe que reservaba para el Salvador.

Cuando llega a Barsippa, la noche ya desciende como un inmenso párpado acribillado de luciérnagas. Artabán sortea la sombra enhiesta de los obeliscos, el ruinoso desorden de los templos sin culto, y rodea las paredes del decrépito zigurat en cuyo interior podría haber anidado el Minotauro. En un zaguán descubre un pergamino con una inscripción todavía reciente:

"Te hemos esperado en vano. No podemos dilatar más nuestro viaje. Síguenos a través del desierto. Que la estrella te guíe".

Azuza su caballo, que responde con un resoplido de agonía: los espumarajos asomaban a sus belfos, y en su mirada se avecina la muerte. Artabán acaricia los ijares todavía humeantes de su montura y prosigue el camino a pie. El desierto, más infinito e intrincado que cualquier zigurat, acoge sus pasos y lo increpa con tormentas de arena que apuñalan su rostro y su fortaleza. Aunque las huellas de la comitiva de Melchor, Gaspar y Baltasar se han borrado, no extravía su rumbo, gracias al resplandor insomne de la estrella.

Cuando, andrajoso y famélico, llega a Belén de Judá, no encuentra señal alguna de los magos que le han precedido. En su lugar, se topa con la crueldad desatada de Herodes, que ha ordenado el exterminio de los varones recién nacidos, para combatir los augurios que lo asedian. Con innumerable espanto, Artabán contempla el exterminio de los inocentes, y se abalanza sobre un soldado que se dispone a saciar la sed de su espada en la sangre de un niño que aún no ha aprendido a llorar. A cambio del rubí que reservaba para el Salvador, logra aplazar la furia del soldado, pero un capitán de Herodes lo sorprende en plena transacción, y ordena que lo encierren en las mazmorras del palacio de Jerusalén, donde padece una condena interminable de más de treinta años.

En medio de las tinieblas de su encierro, escucha rumores sobre un Galileo que sana a los enfermos y alivia los corazones atribulados. Confusamente, intuye que ese Galileo debe ser el Salvador que un día remoto quiso honrar con sus regalos.

Agotando las últimas reservas de lucidez, escribe al procurador Poncio Pilatos, suplicando la redención de sus culpas. Cuando por fin le es otorgado el perdón, Artabán fatiga las tumultuosas calles de Jerusalén tambaleándose como un resucitado, con los ojos nublados de sol y los labios huérfanos de saliva. Una riada de gentes se dirige al Gólgota, para presenciar la crucifixión de un profeta que ha osado blasfemar contra Dios, según el veredicto del Sanedrín.

Artabán se deja arrastrar por la multitud, pero se detiene a recuperar el resuello en una plaza protegida de la inclemencia solar donde se está subastando como esclava a una doncella de cabellos de fuego, esbelta como el agua subterránea. Hondamente conmovido, escarba entre sus andrajos y se decide a comprar la libertad de la muchacha con el pedazo de jaspe que ha custodiado, durante más de treinta años, con la exigua esperanza de podérselo entregar algún día a ese escurridizo Salvador responsable de su infortunio. La muchacha besa sus arrugas y sus labios ardidos de decrepitud, en señal de agradecimiento, cuando, de repente, la tierra tiembla y el velo del templo se rasga y los sepulcros se abren y una piedra golpea en su caída a Artabán, que entre las telarañas de la inconsciencia aún acierta a vislumbrar la figura de un hombre que aproximadamente tiene la misma edad que él tenía cuando, para su desgracia, abandonó las laderas del monte Ushita.

Contempla las facciones pacíficas de aquel hombre, su mirada sufriente y sin embargo impávida, y escucha su voz descendiendo como un bálsamo:

"Porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me vestiste, estuve enfermo y me curaste, me hicieron prisionero y me liberaste".

Artabán parpadea, perplejo o desmemoriado: "¿Cuándo hice yo esas cosas?", pregunta, a punto de desfallecer, mientras se mira las manos vacías de rubíes y diamantes y pedazos de jaspe, como una cosecha esquilmada.

La muerte ya le borra la respiración cuando el hombre le susurra:

"Cuanto hiciste por tus hermanos, lo has hecho por mi".

Y Artabán, el cuarto rey mago, se fundió con las estrellas en cuyo escrutinio había calcinado la juventud.

Read more...

Una pequeña paz en la Gran Guerra

Flandes, diciembre 1914: sin novedad en el frente. Soldados alemanes en un bando y en el otro lado ingleses, franceses y belgas se enfrentan en una guerra de trincheras sin misericordia, apenas distanciados por unos cien metros.

La línea del frente entre el mar del Norte y la frontera suiza se ha paralizado.

Los franceses supieron evitar una posible brecha de las tropas alemanas con una acción realmente aventurada, cuando unos 6.000 taxistas de París consiguieron transportar, mediante una especie de sistema “estrella”, a 30.000 soldados hasta aquel lugar del frente.

Europa estaba en guerra desde el mes de agosto, y se la denominaba “la grande” –y sólo decenas de años más tarde se la catalogaría como la 1ª Guerra Mundial–, ya que nadie se podía imaginar que después de esta gran guerra, tendría lugar otra batalla aún más sangrienta entre las naciones.

El entusiasmo inicial por la guerra ya había desaparecido desde hacía tiempo. Cientos de miles de jóvenes soldados habían fallecido mientras tanto.

La tierra, ablandada por las lluvias caídas durante muchas semanas, estaba profundamente helada.

La nieve cubría los cadáveres que nadie se atrevía a rescatar por miedo de ser abatido por los disparos de cualquier bando.

Sin embargo, en la mañana del día de la Nochebuena ocurrió algo sin precedentes.

Durante el transcurso de la mañana, a lo largo y ancho de todo el frente occidental, los soldados iban depositando sus armas en el suelo.

Se enseñan en lo alto acá y allá unos letreros de cartón, rápidamente confeccionados, en los que se podía leer:


Merry X-Mas o Frohe Weihnachten (Feliz Navidad)
WE NOT FIGHT, YOU NO FIGHT (no luchamos, ustedes tampoco)

Los primeros valientes salen de sus trincheras, nadie dispara un tiro. Enseguida otros siguen su ejemplo, pronto todos.

Como primera medida se entierran conjuntamente los soldados muertos de ambos bandos, que se encuentran desde hace semanas en la tierra de nadie.

Cuando oscurece, se iluminan unos abetos sobre los alambres de espino. Los enemigos de ayer cantan unidos el mensaje de Navidad, cada uno en su idioma, canciones de paz en la tierra.



Al día siguiente se intercambian unos regalos. Los hombres muestran fotos de sus familias, beben y comen juntos e incluso juegan al fútbol. Conversan como amigos, unos soldados enemigos visitan a los otros, en sus trincheras y refugios, para jugar a las cartas y unas partidas de ajedrez.



Muchos se agregan a este hermanamiento espontáneo y rápidamente se ponen de acuerdo: Fin de la guerra, no more war, à bas la guerre.

Sin embargo, dos días después, y a raíz de una orden del mando superior, todo se acabó.

A los "señores" de la guerra de ambos lados, instalados en la comodidad de sus despachos y lejos del campo de batalla y del ruido de las balas, la calma les inquieta. La paz "amenaza" y este no es su negocio.

Quien no dispare, debe ser castigado.

Pero durante estos dos días de Navidad, ningún subordinado obedece dichas órdenes y aquellos que igual quieren disparar, son desarmados por sus compañeros.

El tercer día disparan mutuamente por encima de las cabezas, previo acuerdo. Esta situación, por desgracia, duró muy poco y volvió a empezar la rutina diaria sangrienta y sin sentido de los asesinatos decretados. Todo se extendió hasta 1918 y costó la vida de millones de personas.

Esta historia de los dos días de Navidad de 1914 es un acontecimiento histórico y único, que está reflejado en los libros de historia de la 1ª Guerra Mundial, pero la verdadera historia, la de los seres humanos que compartieron aquellos momentos, nunca había sido contada correctamente.

La historia del milagro navideño en la tierra de nadie está hecha con la materia de la que proceden las leyendas, porque se trata de una nostalgia eterna (y nunca cumplida) del hombre que busca la paz en vez de la guerra, que lucha por una vida sencilla y digna en lugar de una muerte heroica.


Una foto histórica, publicada el 8 de enero de 1915, que llamó la atención al mundo: soldados británicos y alemanes fotografiados juntos.

El autor del libro donde se narran estas historias, Michael Jürgs, ha investigado minuciosamente y consultado los libros de los diarios de los regimientos en los distintos archivos de Inglaterra, Francia, Bélgica y Alemania. También ha entrevistado a los bisnietos de aquellos hombres, que celebraron entonces las fiestas de Navidad, y que tuvieron la fortuna de sobrevivir a la guerra y cuya historia se ha ido transmitiendo en sus familias hasta hoy y seguirá contándose a las próximas generaciones.

La historia fue llevada al cine, en el 2005, bajo el nombre de Joyeux Noël.

Extraído de: L'Hospitalet de Llobregat

Read more...

Revolución de esperanzas

Discurso de toma de posesión del presidente John F. Kennedy, pronunciado el 20 de enero de 1961.



Compatriotas:

Celebramos hoy, no la victoria de un partido, sino un acto de libertad -simbólico de un fin tanto como de un comienzo- que significa una renovación a la par que un cambio, pues ante ustedes y ante Dios Todopoderoso he prestado el solemne juramento concebido por nuestros antepasados hace casi 165 años.

El mundo es muy distinto ahora. Porque el hombre tiene en sus manos poder para abolir toda forma de pobreza y para suprimir toda forma de vida humana. Y, sin embargo, las convicciones revolucionarias por las que lucharon nuestros antepasados siguen debatiéndose en todo el globo; entre ellas, la convicción de que los derechos del hombre provienen no de la generosidad del Estado, sino de la mano de Dios.

No olvidemos hoy día que somos los herederos de esa primera revolución. Que sepan desde aquí y ahora amigos y enemigos por igual, que la antorcha ha pasado a manos de una nueva generación de estadounidenses, nacidos en este siglo, templados por la guerra, disciplinados por una paz fría y amarga, orgullosos de nuestra herencia, y no dispuestos a presenciar o permitir la lenta desintegración de los derechos humanos a los que esta nación se ha consagrado siempre, y a los que estamos consagrados hoy aquí y en todo el mundo.

Que sepa toda nación, quiéranos bien o quiéranos mal, que por la supervivencia y el triunfo de la libertad hemos de pagar cualquier precio, sobrellevar cualquier carga, sufrir cualquier penalidad, acudir en apoyo de cualquier amigo y oponernos a cualquier enemigo.

Todo esto prometemos, y mucho más.

A los viejos aliados con los que compartimos el origen cultural y espiritual, les brindamos la lealtad de los amigos fieles. Unidos, es poco lo que no nos es dado hacer en un cúmulo de empresas cooperativas; divididos, es poco lo que nos es dado hacer, pues reñidos y distanciados no osaríamos hacer frente a un reto poderoso.

A aquellos nuevos estados que ahora acogemos con beneplácito en las filas de los libres, prometemos nuestra determinación de no permitir que una forma de dominación colonial desaparezca solamente para ser reemplazada por una tiranía harto más férrea.

No esperaremos que secunden siempre nuestro punto de vista, pero abrigaremos siempre la esperanza de verlos defendiendo vigorosamente su propia libertad, y recordando que, en el pasado, los que insensatamente se entregaron a buscar el poder cabalgando a lomo de tigre acabaron invariablemente por ser devorados por su cabalgadura.

A los pueblos de las chozas y aldeas de la mitad del globo que luchan por romper las cadenas de la miseria de sus masas, les prometemos nuestros mejores esfuerzos para ayudarlos a ayudarse a sí mismos, por el periodo que sea preciso, no porque quizás lo hagan los comunistas, no porque busquemos sus votos, sino porque es justo. Si una sociedad libre no puede ayudar a los muchos que son pobres, no podrá salvar a los pocos que son ricos.

A nuestras hermanas repúblicas allende nuestra frontera meridional les ofrecemos una promesa especial: convertir nuestras buenas palabras en buenos hechos mediante una nueva Alianza Para el Progreso; ayudar a los hombres libres y los gobiernos libres a despojarse de las cadenas de la pobreza. Pero esta pacífica revolución de esperanzas no puede convertirse en la presa de las potencias hostiles. Sepan todos nuestros vecinos que nos sumaremos a ellos para oponernos a la agresión y la subversión en cualquier parte de las Américas. Y sepa cualquier otra potencia que este hemisferio se propone seguir siendo el amo de su propia casa.

A esa asamblea mundial de estados soberanos, las Naciones Unidas, que es nuestra última y mejor esperanza de una era en que los instrumentos de guerra han sobrepasado, con mucho, a los instrumentos de paz, renovamos nuestra promesa de apoyo, para evitar que se convierta en un simple foro de injuria, para fortalecer la protección que presta a los nuevos y a los débiles, y para ampliar la extensión a la que pueda llegar su mandato.

Por último, a las naciones que se erigirían en nuestro adversario, les hacemos no una promesa sino un requerimiento: que ambas partes empecemos de nuevo la búsqueda de la paz, antes de que las negras fuerzas de la destrucción desencadenadas por la ciencia sumen a la humanidad entera en su propia destrucción, deliberada o accidental.

No les tentemos con la debilidad, porque sólo cuando nuestras armas sean suficientes sin lugar a dudas, podremos estar seguros sin lugar a dudas de que no se utilizarán jamás. Pero tampoco es posible que dos grandes y poderosos grupos de naciones puedan sentirse tranquilos en una situación presente que nos afecta a ambos, agobiadas ambas partes por el costo de las armas modernas, justamente alarmadas ambas por la constante difusión del mortífero átomo, y compitiendo, no obstante, ambas, por alterar el precario equilibrio de terror que contiene la mano de la postrera guerra de la humanidad.

Empecemos, pues, de nuevo, recordando en ambas partes que la civilidad no es indicio de debilidad, y que la sinceridad puede siempre ponerse a prueba. No negociemos nunca por temor, pero no tengamos nunca temor a negociar.

Exploremos ambas partes qué problemas nos unen, en vez de insistir en los problemas que nos dividen.

Formulemos ambas partes, por primera vez, proposiciones serias y precisas para la inspección y el control de las armas, y para colocar bajo el dominio absoluto de todas las naciones el poder absoluto para destruir a otras naciones.

Tratemos ambas partes de invocar las maravillas de la ciencia, en lugar de sus terrores. Exploremos juntas las estrellas, conquistemos los desiertos, extirpemos las enfermedades, aprovechemos las profundidades del mar y estimulemos las artes y el comercio.

Que ambos bandos nos unamos para acatar en todos los ámbitos de la tierra el mandamiento de Isaías: "desmantelar las pesadas cargas...y dejar libres a los oprimidos".

Y si con la cabeza de playa de la cooperación es posible despejar las selvas de la suspicacia, que ambas partes nos unamos para crear un nuevo empeño, no un nuevo equilibrio de poder, sino un nuevo mundo bajo el imperio de la ley, en el que los fuertes sean justos, los débiles se sientan seguros y se preserve la paz.

No se llevará a cabo todo esto en los primeros 100 días. Tampoco se llevará a cabo en los primeros 1000 días, ni en la vida de este gobierno, ni quizá siquiera en el curso de nuestra vida en este planeta. Pero empecemos.

En sus manos, compatriotas, más que en las mías, está el éxito o el fracaso definitivo de nuestro empeño. Desde que se fundó este país, cada generación de estadounidenses ha debido dar fe de su lealtad nacional. Las tumbas de los jóvenes estadounidenses que respondieron al llamado de la patria circundan el globo.

Los clarines vuelven a llamarnos. No es una llamada a empuñar las armas, aunque armas necesitamos; no es una llamada al combate, aunque combate entablemos, sino una llamada a sobrellevar la carga de una larga lucha año tras año, "gozosos en la esperanza, pacientes en la tribulación": una lucha contra los enemigos comunes del hombre: la tiranía, la pobreza, la enfermedad y la guerra misma.

¿Podremos forjar contra estos enemigos una alianza grande y global al norte y al sur, al este y al oeste que pueda garantizar una vida fructífera a toda la humanidad? ¿Quieren participar en esta histórica empresa?

Sólo a unas cuantas generaciones, en la larga historia del mundo, les ha sido otorgado defender la libertad en su hora de máximo peligro. No rehuyo esta responsabilidad. La acepto con beneplácito. No creo que ninguno de nosotros se cambiaría por ningún otro pueblo ni por ninguna otra generación. La energía, la fe, la devoción que pongamos en esta empresa iluminará a nuestra patria y a todos los que la sirven, y el resplandor de esa llama podrá en verdad iluminar al mundo.

¿Podremos forjar contra estos enemigos una alianza grande y global al norte y al sur, al este y al oeste que pueda garantizar una vida fructífera a toda la humanidad? ¿Quieren participar en esta histórica empresa?

Sólo a unas cuantas generaciones, en la larga historia del mundo, les ha sido otorgado defender la libertad en su hora de máximo peligro. No rehuyo esta responsabilidad. La acepto con beneplácito. No creo que ninguno de nosotros se cambiaría por ningún otro pueblo ni por ninguna otra generación. La energía, la fe, la devoción que pongamos en esta empresa iluminará a nuestra patria y a todos los que la sirven, y el resplandor de esa llama podrá en verdad iluminar al mundo.

Extraído de: BBC Mundo

Read more...

Los esquimales



Son el ejemplo perfecto de adaptación al medio, concretamente a unas condiciones que por su dureza no permiten siquiera el crecimiento de ninguna planta, por lo que su actividad es únicamente de caza y pesca.

Las teorías más extendidas afirman que su asentamiento en las regiones más frías del planeta se debe al rechazo de que fueron objeto por parte de los indios americanos hace 12.000 años cuando llegaron a Alaska desde el nordeste de Asia y a través del Estrecho de Bering.

A pesar de que habitan una superficie muy extensa con escasas ocasiones de reunión, han conservado sus hábitos y su cultura con una uniformidad impresionante. Después de un aislamiento tan extremo, es el contacto con la civilización occidental lo que más ha alterado sus modos de vida. Pese a ello, y aunque no forman ni pertenecen a ninguna nación, son un pueblo solidario, pacífico y hospitalario.

Son de corta estatura, 1,60 los hombres y 1,50 las mujeres, de cuerpo macizo y fuerte, con brazos y piernas relativamente cortos.


Viven de la caza y de la pesca, que ahora practican con armas de fuego, pero tradicionalmente utilizaban arcos, flechas y lanzas con puntas de hueso. Utilizan los perros tanto para acosar a las presas como para arrastrar los trineos, su principal medio de transporte y que inicialmente inventaron para ser arrastrado por hombres.

En invierno viajan a las costas y cazan focas, osos y morsas sobre el hielo. En primavera, lo hacen en el mar, desde sus kayak de piel sobre armazón de huesos de ballenas y maderas, el umiak o barca grande de madera y piel en el que tienen espacio para media docena de cazadores y en la actualidad también con botes a motor. Este nomadismo es más señalado en los esquimales que habitan más al norte.



Apenas tienen sentido de la propiedad debido a su naturaleza nómada, ni conocen fronteras ni herencias. Su civilización se basa en la familia, patriarcal y poligámica, en la que cada hombre tiene más mujeres cuanta mayor es su riqueza. Todos ellos, pero muy especialmente las madres, veneran a los niños por considerarlos reencarnaciones de los antepasados, y muy raramente los reprenden.



De los animales que cazan lo aprovechan todo: carne, grasa, piel, huesos e intestinos. Su dieta habitual era carne hervida, pero lo lento de este procedimiento y la escasez del combustible animal que se precisaba, les obligaba con frecuencia a comer carne cruda. De este hecho derivó el término esquimal, aportado por los algonquinos (que habitan al norte de Alaska) a partir de su término eskimau: "comedor de carne cruda".

En invierno viven en cabañas de madera o si no la encuentran, planchas de pizarra recubiertas de turba o nieve. En verano, durante las expediciones de caza, habitan iglús de nieve que constituyen una de las soluciones arquitectónicas más ingeniosas del mundo. En sólo unas horas pueden fabricar, únicamente con hielo, una estancia amplia y cómoda cuyo interior calientan con un fuego de aceite o grasa de foca y en el que se conserva la temperatura gracias a la capacidad aislante del hielo y a que el túnel de acceso es en su parte media más bajo que el suelo del interior. En ocasiones, construyen varios comunicados con una red de túneles para que varias familias puedan vivir juntas.





Sus vestidos se basan en pieles de foca con el pelo hacia dentro y forradas de piel de oso o zorro que las mujeres mascan con sus dientes y curten con orina. Estas ropas se cosen con tendones de animales. El Anorak y la Parka, inventados por ellos, se han popularizado en todo el mundo debido a su gran eficacia.

Su lengua, con cuatro dialectos muy parecidos, sólo tiene sustantivos y verbos y se basa en unir partes de una frase para formar una palabra de muchas sílabas.
Tienen una extensa literatura oral, basada en narraciones épicas y cantos.

Su convivencia se basa en la hospitalidad y la camaradería. Sus pocas disputas se resuelven pacíficamente mediante una especie de ritual poético-musical (Tordlotut) en que intentan ridiculizarse mutuamente ante la asamblea tribal.



El jefe se limita a liderar las expediciones de caza, por lo que es siempre el mejor cazador. Se establece un cierto comercio de trueque entre los esquimales de la costa y los del interior, mediante un tipo de expediciones comerciales en los que la tacañería y el regateo están considerados de pésimo gusto.

Su religión cree en la existencia de seres superiores a los que no es necesario rendir culto ni rezar. Sedna es la diosa del mar y Sila el espíritu del aire. La Luna, que vive en incesto con su hermano el Sol, es la diosa de la reproducción. Creen también en muchos espíritus que habitan en todos los seres y objetos de la naturaleza y entienden la enfermedad como un mal que roba el alma.

Sus hechiceros utilizan un lenguaje ritual pero en general se limitan a conjurar sortilegios y preparar amuletos para protegerse de los espíritus. También realizan rituales para intentar controlar la meteorología y establecer un vínculo con los espíritus.

Desde el siglo XVIII se ha extendido entre ellos la fe del cristianismo como consecuencia de su contacto con misioneros, tramperos y comerciantes norteamericanos, que también trajeron enfermedades que les eran desconocidas (tuberculosis, gripe, sífilis, alcoholismo). La poca fecundidad de las mujeres y la alta mortalidad infantil hizo peligrar su supervivencia como raza aunque durante este siglo se ha ido recuperando.

Sin embargo, su mayor amenaza es el descubrimiento de que debajo del hielo que habitan se esconden vastos yacimientos de petróleo y gas natural. El hecho de que no tengan una organización nacional y su carácter abierto y afable les sitúan en una posición desventajosa que hace peligrar su forma de vida.

Extraído de: Léctornet Comunicación

Read more...

La ilusión óptica de la silueta giratoria

Esta excelente ilusión óptica se conoce como Spinning Silhouette Optical Illusion (ilusión óptica de la silueta giratoria) y fue creada por Nobuyuku Kayahara en el año 2003.

¿Hacia qué lado gira?


Lo sorprendente es que depende del observador que gire hacia un lado u otro.

La explicación es más sencilla de lo que parece.

Cuando vemos una imagen ambigua o indefinida, nuestro cerebro interpreta la información de acuerdo a la almacenada en nuestra memoria y le da un significado que tenga sentido. Aunque si nos obligamos a pensar en otra cosa, la interpretación puede cambiar. Por ejemplo, en la siguiente imagen:


¿Hacia dónde mira el caballo? ¿Hacia adelante? ¿Hacia atrás? Esta imagen se puede interpretar de dos maneras por su ambigüedad, por la falta de puntos de referencia como alguna sombra u otro detalle.


Una ves hemos asimilado las dos opciones que nos propone la imagen, somos capaces de ver una u otra interpretación a voluntad.

Tal como sucede con el caballo, la silueta giratoria carece de referencias que nos permitan asegurar si la chica está de frente o de espaldas, por lo que nuestro cerebro puede dar cualquiera de las dos interpretaciones y así ver una rotación u otra.


En http://www.randominc.net/spinninglady/ modificaron la animación original agregándole unas líneas grises en las piernas en aquellos momentos de ambigüedad que muestran claramente como funciona la ilusión.

En una de ellas el pie de apoyo es el izquierdo y en otra el derecho. Al eliminar los puntos de ambigüedad ya no es posible hacer cambiar el sentido de giro a la bailarina pues la imagen ya no se presta a interpretación.




Extraído de: Wikipedia, Saber Curioso y Pilos

Read more...

The Android


Esta excelente publicidad de Johnny Walker (del año 2006), fue creada por la agencia BBH y dirigida por Dante Ariola de MJZ.

Con más de cuatro meses de trabajo, y la digitalización del actor Aaron Cash, se logró una perfección digna de una película.

Desde este enlace pueden ver el “Making of” de este spot publicitario.

Extraído de: The Android

Read more...