Lucrando con la fe

La Iglesia Universal del Reino de Dios exhorta a sus fieles a que "paren de sufrir" y empiecen a pagar.

Es martes, son las seis de la tarde. Aunque afuera llueve y hace frío, en las instalaciones del ex cine Trocadero, en 18 y Yaguarón, hay unas 200 personas. Todas esperan al pastor de la Iglesia Universal. Están sentadas en las butacas del viejo cine, ahora renovadas y tapizadas de pantasote verde.

Al entrar nadie me ha preguntado quién soy ni que deseo. Simplemente entro y me siento. A mi lado y un poco más allá veo varias mujeres de unos 40 o 50 años, con el pelo teñido de rubio o de castaño pero con las raíces oscuras o canosas asomando tras la tinta, seguramente hecha en casa. También hay hombres, jóvenes y niños.

Casi todos están vestidos pobremente, con ropa muy usada o comprada en tiendas de ofertas. Casi todos tienen papeles en las manos: son fotos de familiares y hojas con nombres escritos a mano. Le pregunto a la señora que está al lado mío de qué se trata. Dice que es el día de "la cadena de los milagros", que todos han venido a pedir por el bienestar de sí mismos y de sus familiares y que más tarde habrá que ir hacia el altar para "caminar sobre el camino de sal".

"No tengas miedo", agrega. "Si viniste hasta acá será porque tenés algún problema. Si querés, cuando esto termine, te presento a alguno de los pastores; son buenísimos".

El diálogo se interrumpe porque uno de los pastores, un hombre de unos 35 años, entra corriendo y cantando al escenario, con un micrófono en la mano. Es el pastor Marcos Santos, brasileño, segundo en la jerarquía de la Iglesia Universal de Uruguay, residente desde hace ocho años en Montevideo. El primero en la jerarquía es el pastor portugués Víctor Silva, hoy ausente.

Santos está en mangas de camisa, tiene puesto un pantalón gris de vestir, un chaleco de lana del mismo color y corbata. Lleva el pelo corto y usa lentes. Sobre las paredes, seis grandes parlantes reproducen el sonido de una canción sumamente pegadiza y tres aparatos de aire acondicionado calefaccionan la enorme sala.

"Jesucristo es el Señor", anuncia y todos baten palmas y cantan. Comienza una canción y al llegar el estribillo el público entona: "los demonios salen, salen". Levantan las manos y hacen todos juntos el mismo gesto, moviéndolas hacia atrás. De pronto la música cesa y el pastor le habla a la muchedumbre en castellano con acento portugués.

Cuando termina una frase que considera significativa exclama: "amén". La gente responde: "amén". Pero él parece no conformarse con el volumen de la respuesta. Entonces vuelve a decir, está vez un poco más alto y como exigiendo otra calidad en la respuesta: "amén". Y ahora sí, el "amén" de la muchedumbre es casi un clamor.

Espasmos y susurros

El clima ahí dentro es festivo, la gente participa como si fuera un casamiento en el que todos se conocen. A ambos lados de la sala y al frente, unos diez hombres y otras tantas mujeres miran hacia "el público" con una actitud casi vigilante.

"Son los obreros y las obreras", explica la mujer que se sienta a mi lado. Los hombres tienen todos el mismo aspecto que el pastor: pelo casi al rape, lentes de montura metálica, pantalones de vestir, chaleco y corbata. Son altos, más bien delgados y de cutis blanco. Las mujeres están vestidas de azul: pollera, buzo de lana y camisa blanca. Algunas son delgadas y otras más bien robustas. Cinco son de cutis blanco y cuatro de cutis negro. Todas tienen una apariencia muy prolija. Como en una colmena bien organizada, las obreras son las encargadas de recoger las donaciones.

Pero ahora obreros y obreras caminan por los pasillos del viejo cine, mirando detenidamente a las personas que cantan, rezan, vociferan o golpean el piso con pies o muletas.

De pronto aquello parece un recital. El sonido va en aumento: las voces, los cantos, la música, los golpes, los susurros. El pastor pide a todos que cierren los ojos y se encomienden al Señor pues él, con la ayuda de Dios, va a pedir que los espíritus malignos salgan de los cuerpos de aquellos que están sufriendo, que están deprimidos, que sienten angustia, que no tienen trabajo, que se pelean con su mujer, que están enfermos, que no pueden dormir, que no tienen para comer...

"Sal demonio de ahí, abandona ese cuerpo, sal", casi grita. Y los rezos se elevan de tono. Dos filas más allá una mujer alta, con una niña de unos 5 años, comienza a temblar como si estuviera en medio de una crisis epiléptica. Una de las obreras se acerca, le apoya la mano en la frente, le presiona la cabeza y le habla muy cerca de la cara.

Todas las obreras y obreros han elegido a alguna persona y hacen lo mismo. Mientras, el pastor sigue vociferando: "sal demonio, sal". De pronto un alarido: un muchacho de unos 20 años se tira al piso. Tres obreros corren a su auxilio y lo toman fuertemente de brazos y piernas. Es el final.

Ofrendas voluntarias

El pastor retoma el control. Está parado en el escenario con el micrófono en la mano. Detrás de él, en grandes letras de molde plateadas, se puede leer lo mismo que él anuncia y que también aparece en la fachada del antiguo cine: "Jesucristo es el Señor".

El pastor explica: "no todos están poseídos por el demonio pero algunos la están pasando realmente mal. Es el caso de ese muchacho que ustedes han oído pero no se preocupen porque ya lo hemos ayudado". Luego invita a los presentes a acercarse al altar para caminar sobre la sal y continuar con la purificación.

La gente hace cola y camina hacia el frente como si fuera a comulgar. Avanzan sobre una alfombra donde obreros y obreras han derramado sal. Dejan que éstos les apoyen las manos sobre las cabezas. Los que regresan a sus asientos se tapan con un papel como si hubiera mucho sol o estuviese lloviendo. Los alaridos, los temblores y los golpes continúan hasta que todos, azuzados por el pastor, vuelven a realizar aquel gesto de echar las palmas hacia atrás mientras entonan: "los demonios salen, salen".

¿Quién de ustedes ha dejado de sentir dolor? Compartan su bienestar. ¿Quién de ustedes se ha sentido aliviado?, inquiere el pastor.

Una mujer que dice tener 22 años y haber sufrido fiebre reumática desde los 16 pide la palabra. Dice que es el cuarto martes que viene, que estaba recibiendo un tratamiento para su afección "en base a inyectables y antibióticos" pero que los dejó a partir del tercer martes, porque se le fueron todos los dolores.

La hacen pasar al escenario y ella vuelve a contar su historia con más detalles: "Tenía los tobillos horrible de hinchados y ahora está todo bien. Puedo caminar. Ni la cabeza me duele", dice y levanta las rodillas para demostrar su flexibilidad.

El espectáculo continúa hasta que el pastor entiende que ha llegado el momento de pedir limosna para el sustento de la iglesia. Explica que nadie está obligado a dar. Habla en primera persona como si se dirigiera a cada uno de los que está allí, en particular: "Si usted no puede o no quiere realizar su ofrenda está en todo su derecho. Quizás sea la primera vez que viene, quizás solamente esté observando...", dice.

Luego se dirige a los que van habitualmente: "Pero usted que sabe que ha sido escuchado y ayudado, puede ofrendar un billete de 100 pesos o uno de 50, y si no tiene, puede ofrendar uno de 20 o de 10 pero claro que si tampoco tiene, sepa que no está obligado a dar nada. Pero el que ya ha preparado su ofrenda tranquilamente en su casa, traiga para aquí ese sobre y colóquelo en la bolsa..."

El "obispo"

La Iglesia Universal del Reino de Dios nació el 27 de julio de 1977 en Río de Janeiro. Su fundador, el autoproclamado "obispo" Edir Macedo Bezerra, era un ex empleado de la Lotería estadual carioca que decidió escindirse de la iglesia pentecostal de su cuñado para establecer su propio culto.

Polémico pero poderoso, Macedo fue construyendo un imperio religioso, económico y político que tiene hasta un banco y una bancada parlamentaria propia. En 1989, los fieles de la Iglesia Universal en Brasil sumaban un millón de personas. En 1993, ya eran 2 millones. Actualmente, tiene unos 6 millones de miembros.

Paralelamente, sus templos comenzaron a proliferar. En 1989, en Brasil, eran cerca de 800. En 1993, ya eran 1.435. Ahora son 3.000. Más allá de las fronteras brasileñas, la Iglesia Universal también se expandió y hoy, en su página de internet, asegura estar presente en "más de 80 países" de América, Europa, Africa y Asia, desde Suiza y Filipinas hasta Zambia o Canadá.

Este proceso no estuvo exento de polémicas y escándalos. Macedo fue denunciado por charlatanería y evasión fiscal, y en 1992 pasó 12 días preso por "apropiación indebida del dinero de los fieles". En enero de 1997, un ex pastor llamado Carlos Magno de Miranda, que se había apartado por opinar que la organización se había convertido en "una máquina de arrancar dinero a los fieles", dio a conocer un video en el que Macedo enseñaba a sus pastores a pedirlo.

"No se puede ser blando", decía Macedo en la filmación. "No se puede tener vergüenza ni ser humilde... ¿entienden cómo es? Si ellos quieren ayudar, bien. Si no, pueden irse al infierno. O dan, o pierden".

Hoy, aquí, al final del pasillo central del ex-cine Trocadero, la más robusta de las obreras, con aspecto de recia enfermera y de rostro impávido, mantiene abierta una bolsa de tela azul. Lentamente la gente se levanta de sus asientos y se acerca a depositar su sobre. Dentro va el dinero y algunas líneas con un rezo o un deseo.

Luego de que estos uruguayos terminan de entregar su dinero, recomienza la música y los cantos exaltados. Ahora todos levantan los puños y flexionan repetidamente los brazos como si estuvieran expresando un sentimiento de victoria y alegría.

Cadenas mediáticas

Salgo de ahí con un periódico de unas diez hojas que una de las obreras ha puesto en mis manos. Lo miro. El eslogan de la Iglesia Universal del Reino de Dios es "Pare de sufrir", el logo es un corazón con una paloma dentro y las "direcciones de la felicidad", como ellos mismos llaman a sus sedes, están dispersas por toda la ciudad: 18 de Julio, Cordón y Paso Molino. También hay iglesias en Las Piedras, Rivera, Salto y Maldonado, y una dirección de correo electrónico por la que uno puede pedir ayuda o explicar su problema.

Los fieles también se mantienen en contacto a través de un programa en radio Continente, todos los días de 14 a 19 horas, y por Canal 10, a las 00.30 horas, todos los días excepto los sábados.

El miércoles 7 de agosto, en Montevideo, durante la transmisión radial llamada Tarde total, mezclado con baladas de amor, se podía escuchar una voz en off, instando a la audiencia a participar en las reuniones de la iglesia.

"Usted que se siente víctima de brujerías, macumbas o hechicerías. Usted que no duerme, no come o ha perdido su trabajo. Usted que ha perdido su salud, tiene un bulto, sufre de artritis, dolor de estómago, nerviosismo, acérquese a la Iglesia y pare de sufrir".

Todos los días hay diferentes tipos de "sesiones" y cinco horarios diferentes. Los lunes el encuentro es "por la prosperidad", los martes "por los milagros", los miércoles "por la adoración", los jueves "por la familia", los viernes "por la liberación" y sábados y domingos hay "terapia del amor". Quince son los pastores que llevan adelante la iglesia en Uruguay; uno -el principal- es portugués, otro es uruguayo -de Rivera- y los 13 restantes son brasileños.

Cuando se le pregunta al pastor Marcos Santos cuánto gasta la Iglesia contratando estos espacios en los medios sólo repite: "imagínese". Aunque reconoce que la Universal es "acusada" de estar "demasiado interesada" en el dinero de sus fieles y de destinar una gran parte del diezmo y de las ofrendas en la compra o el contrato de medios masivos de comunicación, como modo de ampliar su influencia, prefiere no brindar ninguna cifra "oficial".

"Que la Justicia investigue si lo cree necesario", dice en un cerrado portuñol. Tampoco precisa cuánto gana un pastor en Uruguay ni si están interesados en mezclarse con el poder político. "Lo que la iglesia recauda mal alcanza para mantenerla. Nos dan casa y comida, lo suficiente. Yo comparto mi casa con otros dos matrimonios, ellos también son pastores y mi señora y las de ellos también trabajan en la iglesia. Es una ayuda. Tenemos auto para ir a visitar a la gente que lo necesita. Respecto a la política, lo único que puedo decir es que lo que nos interesa es llevar la palabra de Dios, lo que dice la Biblia, al corazón de la gente".

El imperio mediático de la Iglesia Universal comenzó a gestarse cuando una mujer "sanada" por Macedo decidió regalarle un terreno, que éste vendió para pagar diez minutos diarios en la radio Río Metropolitana. En 1980, el "obispo" ya tenía varias horas de radio y una hora de televisión en el canal Río Tupí. En 1982 compró la radio Río Copacabana, la primera emisora que tuvo su Iglesia.

Desde ese momento comenzó una carrera por obtener cada vez más espacio en los medios de comunicación masiva. Hoy en día, la iglesia de Macedo posee en Brasil 35 radios, varios diarios de circulación estadual y una red de televisión, la Red Record, que posee unas 70 repetidoras y es la tercera en audiencia después de la Globo y la RBS.

En 1989, al adquirir la Record, Macedo la convirtió en un púlpito electrónico desde el cual sus pastores predicaban 24 horas al día. Al poco tiempo, sin embargo, contrató un servicio de noticias independiente, adquirió los mejores filmes de Estados Unidos y obtuvo los derechos para televisar los partidos del San Pablo, uno de los equipos de fútbol más populares de Brasil. Hoy se estima que factura unos 1.000 millones de dólares al año.

Pero las millonarias ganancias no son el único beneficio que este imperio mediático le reporta a la Iglesia Universal. Cuando el ex ministro de Previsión Social de Brasil, Waldeck Ornelas, envió inspectores a las empresas de Macedo, todos los canales y radios de la Universal comenzaron a fustigar al funcionario.

Objetos sagrados

La Iglesia Universal se autodefine como evangélica y pentecostal pero los especialistas consideran que practica el sincretismo religioso, una mezcla de doctrinas y creencias heterogéneas que combina preceptos bíblicos con supersticiones.

Los pastores aseguran una recompensa espiritual que se consigue haciendo donaciones en efectivo; el dinero es una especie de exigencia obligatoria de Dios, algo fundamental que se debe sacrificar para gozar de salud, amor, buena suerte y trabajo.

Además, los fieles de la Iglesia Universal atribuyen poderes sobrenaturales a sustancias u objetos, como la sal o algunas flores. Los pastores "salvan o curan" a las personas utilizando rosas, aceites, alianzas, pañuelos, champú, semillas y hasta "agua del río Jordán, arena de la playa del Mar de Galilea o aceite del Monte de los Olivos".

También utilizan rosa rojas para mejorar la salud, rosas amarillas para conseguir prosperidad económica y las fotos de familiares son ungidas con "aceites santos" o "elevadas" ante Dios para "obtener favores".

También se venden "piedras de la tumba de Jesús" y se invita a los fieles a participar de las reuniones para "comer el pan bendecido que cura enfermedades". La doctrina centra su "lucha" contra los demonios y se basa en la "teología de la prosperidad". En todos los templos se ora por la liberación de los espíritus, de la hechicería, del adulterio, de la fornicación, de los celos, de los pleitos, entre otros males. Además se culpa al demonio por la homosexualidad y el sida.

Hasta se ha llegado a afirmar, por radio y por televisión, que si uno coloca un vaso de agua en el momento en que el pastor está realizando la audición radial y luego se toma ese agua, se liberará de todo dolor y aflicción.

El viernes 9 de agosto, en la audición de medianoche, por Canal 10, el pastor Víctor volvió a asegurar a la audiencia uruguaya que ese agua bendecida por él a través de la televisión era capaz de curar.

Candidatos propios

Macedo ha organizado su iglesia como una empresa en la que él es el dueño, seguido por un selecto grupo de obispos con los que discute dos veces por año las políticas a seguir. A esta jerarquía se le suman más de 7.000 pastores que cobran un sueldo de 700 dólares y reciben una casa y un auto cuando se "encargan" de más de un templo, según la revista brasileña Veja.

Algunos afirman que el sueño de Macedo es convertir Brasil en un estado religioso donde él pueda gobernar con mano dura y mesiánica. Magno de Miranda, el mismo que difundió el video donde Macedo enseña a pedir dinero, aseguró que el "obispo" le confesó sus intenciones de postularse a presidente algún día. Por lo pronto, una hermana y un sobrino de Macedo ya se han postulado como candidatos al Senado federal en las elecciones de octubre.

En 1986, la Iglesia Universal patrocinó varios candidatos a diputados en Brasil. Posteriormente se alió con el Partido Liberal y actualmente presenta sus propios candidatos: en las últimas elecciones logró colocar en el Parlamento brasileño 34 diputados. En Portugal, el país donde se ha desarrollado con mayor éxito después de Brasil, la Universal también fundó su propio partido político, el Partido de la Gente.

Desde hace varios años las autoridades brasileñas investigan a los líderes por presuntos vínculos con el Cartel de Cali y el lavado de dinero. Ante toda acusación, la Iglesia Universal del Reino de Dios afirma simplemente que sus templos son lugares donde las personas pueden acercarse a Dios, adorarlo, aprender a caminar con él y desarrollar dones espirituales.

"¿O acaso alguno de ustedes ha visto que a nosotros no nos importe el bienestar de las personas? Nos acusan de estar solamente interesados en su dinero. ¿Acaso a alguno de ustedes no se los ha recibido aunque no puedan aportar su diezmo? ¿eh?", exclama uno de los pastores de la Universal, otra tarde de julio en el antiguo cine Trocadero. Hoy, solo un pequeño grupo formado por unas 40 personas ríe ante las palabras y los gestos del pastor, poniéndose de su parte.

Luego, las obreras pasarán a recolectar el diezmo.

Melisa Machado.

Publicar un comentario

Los comentarios están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Gracias por dejarme tu opinión.