El Titicaca agoniza

Una peligrosa alfombra verde se extiende por la superficie del lago sagrado de los Incas, situado entre Perú y Bolivia. A medida que la contaminación avanza, el agua pierde el oxígeno y los rayos solares no pueden atravesarla.

Este es el desastroso resultado de la acción humana, que con su sofisticada "civilización" industrial está destruyendo uno de los lugares de poder más prodigiosos de nuestro planeta. Los peces que habitan el lago ya han comenzado a morir, las aves escasean en las riberas y la totora (el junco que los nativos utilizan para la construcción de sus barcas) se está perdiendo.

Hace milenios, el dios Manco Cápac escogió el Titicaca para fundar en sus orillas el imperio Inca. Si ahora regresara, el fango y la podredumbre le convencerían de que hoy la especie humana ya no merece la visita de los dioses.



Susana González.

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