El enigma de Palenque

K'inich J'anaab Pakal (26 de marzo de 603 - 31 de agosto de 683), conocido también como Pacal II o Pacal el Grande, fue gobernante del estado maya de B'aakal, cuya sede era la ciudad de Palenque.

Su tumba, encontrada en el fondo del Templo de las inscripciones (pirámide que debe su nombre a los grandes tableros con inscripciones jeroglíficas en el corredor de entrada), permaneció intacta por más de doce siglos, hasta que en 1949 fue descubierta por el arqueólogo mexicano Alberto Ruz L'Huillier.

El sorprendente dibujo tallado en la lápida ha suscitado gran controversia entre los investigadores.

Muchos, aseguran estar ante la reproducción de un ingenio mecánico, dirigido por un supuesto "astronauta".

El Dr. José Alvarez López, director del Instituto de Estudios Avanzados de Córdoba, comenta: "La posición del astronauta es correcta, está sentado y al comando de controles claramente visibles; de mano y de pie. Los de los pies trabajan a presión y a tracción (a diferencia de nuestros vehículos que lo hacen sólo a presión). Hay un periscopio que sirve para mirar por encima de los obstáculos visuales, también transmisiones cardánicas (es indudable que el artista, sin llegar a los tecnicismos actuales, algunos conocimientos debía tener). Un detalle llamativo, "una oruga", como la que usan los tanques de guerra, con sus eslabones perfectamente dibujados, espirales a modo de elásticos, toberas por donde sale el fuego... vamos de sorpresa en sorpresa."

El científico soviético A. Katsantsev, no tiene ninguna duda que se trata de una nave espacial y así lo ha atestiguado en diversas publicaciones e infinidad de conferencias. Es más, ha dibujado un cohete asimilándolo al relieve de la lápida y las coincidencias son sorprendentes.

En 1969 la NASA encontró 16 puntos coincidentes entre el dibujo y el módulo de mando de una cápsula espacial contemporánea.

Sin embargo, los arqueólogos tradicionales rechazan ésta idea y sugieren que sólo puede ser formulada por personas que ignoran por completo el campo de las culturas indígenas precolombinas. La imagen representaría al inhumano príncipe, que "reproduce el descenso al reino de los muertos del poderosísimo soberano de Palenque". La ornamentación que recorre la escultura admite lecturas que parecen ajustarse perfectamente a las iconografías clásicas de esa cultura.

Saquen ustedes sus conclusiones:



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